Jorge Eduardo Arellano
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El crimen cometido contra el chef José Luis Ramírez Sevilla, de 35 años, sigue siendo investigado por agentes de la Policía de la Tercera Delegación. El móvil no está claro, el vehículo de la víctima aún no ha sido localizado, y varios sospechosos están siendo entrevistados, revelan los agentes involucrados en el caso.

Hasta el momento, las investigaciones incluyen la versión de Moisés Abraham Ramírez Vanegas, quien era el conductor del vehículo Toyota, blanco, placas M 055-636, el que manifestó que no tenía ningún motivo para matar al conocido chef, pues “más bien estaba agradecido por todo el apoyo que le brindó Ramírez”.

Otro de los entrevistados es Carlos Antonio Espinoza Guerrero, quien dijo conocer a la víctima desde 1986, cuando se vieron en un parque, y luego que conversaron se hicieron buenos amigos. Espinoza Guerrero trabaja como carnicero en un hotel de lujo en Managua, y también declaró no tener motivos para matar a José Luis.

El martes por la mañana se realizaron los funerales de Ramírez Sevilla, cuyo féretro salió de la casa de su madre, ubicada en el barrio San Judas, del Ceibo, tres cuadras al sur, seis cuadras al oeste, hacia el cementerio del mismo sector.

El capitán Eduardo Urbina, jefe de Información y Análisis de la Tercera Delegación de Policía, informó que sigue la búsqueda del vehículo de Ramírez Sevilla, por lo que se circuló a nivel nacional, y los investigadores creen que sirvió para trasladar el cuerpo sin vida y dejarlo abandonado en el kilómetro 18 y medio de la Carretera Sur, donde fue encontrado el domingo, al mediodía.

El hilo que sigue la investigación policial es que la posible causa sea, como se ha dicho, por “ribetes” pasionales, y en segundo lugar por robo. Asimismo, el capitán Urbina dijo que se investiga a personas señaladas por los familiares de Sevilla como las que mantenían contacto íntimo con éste.

Otro dato aportado por los dolientes es que el sábado, último día que lo vieron con vida, salió de la casa de su familia, en San Judas, diciendo que se dirigía hacia la Isla de Ometepe, pero antes llamó a un amigo para decirle que estaba en Matagalpa.

“Hay datos e información que no podemos revelar, para que no entorpezcan la investigación. Cuando tengamos todo, lo vamos a dar a conocer”, comunicó el capitán Urbina.