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Tres sujetos armados con pistolas llegaron a una humilde vivienda a “repartir” balas, pero lo extraño es que no se llevaron nada, ni tampoco preguntaron por nadie, únicamente  “exterminaron” a los miembros de la familia Aráuz Meza.

El sangriento hecho se registró a las 12:20 de la noche del miércoles, en el cuadrante número 117 del antiguo ingenio Timal, Tipitapa, hasta donde llegaron miembros de la Dirección de Auxilio Judicial, DAJ,  y peritos del Distrito VIII de Policía.

Los fallecidos fueron identificados como Eduardo Antonio Araúz Castro, de 45 años, su hijastra, Thelma de Jesús González Meza, de 23, quien deja tres niñas de 9, 8 y 4 años en la orfandad. También murió José Miguel Velásquez Gutiérrez, 23, compañero de vida de la mujer.

“Somos los ladrones”
“Los hombres golpearon la puerta y al ver que nadie abría, la patearon, cuando mi cuñado preguntó quién es, ellos contestaron: “somos los ladrones hijo de p…..” y acto seguido escuché como ocho disparos, a todos les dieron a matar, los impactos fueron en el pecho”, dijo aún nerviosa Ana Sofía Araúz Meza, de 19 años.

Según la sobreviviente, en la vivienda habitaban seis adultos y su hija de cuatro años, quien estaba dormida al momento del crimen.

Para sobrevivir, unos fingieron estar muertos, otros se tiraron debajo de las camas y hasta retuvieron la respiración para evitar ser escuchados por los sicarios.
Como la vivienda está en una zona alejada, no tiene energía eléctrica, por lo que los matones llegaron preparados con una lámpara de mano.

“Yo responsabilizo a los hijos del señor Justo Pastor Reyes, quien apareció asesinado hace casi un año, a él le trabajé como doméstica y sus hijos acusaron a mi hermano de ese crimen, pero nada tenía que ver,  por lo que los jurados lo declararon inocente, pero por eso los hijos nos amenazaron de muerte ”, dijo Araúz.

“Cuando me dejaron libre, los hijos del señor me dijeron: “alguien de tu familia va a morir, porque esto no se va a quedar así”, y varias veces el cuidador de ellos anduvo rondando la casa y preguntando con quién vivíamos”, confirmó Francisco Antonio Aráuz Meza, de 22 años.

“Nada que ver”
EL NUEVO DIARIO se comunicó vía telefónica con el excomandante de la Resistencia Nicaragüense, Oscar Sobalvarro, conocido como “Rubén”, hijo de Justo Pastor Reyes, y dijo que “nada tenía que ver en el caso”.

“No recuerdo haber amenazado a nadie, yo no acostumbro hacer eso, a pesar que estábamos con el dolor y ofendidos por la muerte de mi padre, nadie de mi familia amenazó a nadie”, manifestó Sobalvarro.

Los sobrevivientes del crimen ayer decidieron abandonar las dos manzanas y media donde tienen sembrado trigo, arroz y frijoles, para ir a alquilar un terrero cerca de la ciudad, por temor  a que los sicarios vuelvan a terminar el trabajo que al parecer dejaron incompleto.