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Debido a trauma craneoencefálico murió Mariano Rivera Baca, de 68 años, al ser atropellado por Carlos Alberto Lezcano García, de 29, conductor del camión Hyundai, placa CH-16435.

La tragedia ocurrió a las 7:30 de la noche del miércoles último frente al puente del sector El Espino, comarca San Benito 1, cerca del kilómetro 124 y medio de la carretera León-Chinandega, cuando el anciano cruzó imprudentemente la vía,  confirmó una fuente de la Policía de Tránsito.
De acuerdo al croquis, el cadáver del sexagenario quedó en el carril izquierdo, después que  el conductor de una motocicleta lo evadió, lo que no pudo hacer  el chofer del camión que iba de este a oeste.

Después de realizar las investigaciones, un grupo de efectivos policiales entregó el cadáver de Mariano Rivera Baca a su hijo,  Mariano Rivera,  conocido como “El Chino”, habitante de la colonia Roberto González, de Chinandega.

“Mi padre habitaba en la ciudad de El Viejo, tenía dos meses de estar aquí en la propiedad que recientemente compramos. Él tomaba licor con regularidad”, aseguró el hijo de la víctima.

Un total de 39 personas han muerto en los trece municipios de este departamento por accidente de tránsito, por lo que las autoridades correspondientes recomiendan a los conductores viajar a velocidad moderada y atender las señales viales.
Encuentran cadáver en la carretera
Por otro lado, en circunstancias aún desconocidas pereció Félix Antonio López Marenco, de 29 años, cuyo cuerpo fue encontrado la mañana de este viernes a la altura del kilómetro 44 y medio de  la carretera Granada-Masaya.

Las autoridades de la Policía Nacional del departamento manifestaron que ignoran las circunstancias en las que murió López, debido a que no hay testigos de la tragedia.

La poca información la suministró el médico forense de esta ciudad, Noé Campos, quien confirmó  que López Marenco  murió a causa de un trauma craneoencefálico severo, pero además presentaba múltiples golpes y excoriaciones en los brazos,  rostro y espalda, evidencias que hacen presumir que pudo tratarse de un accidente de tránsito.

A unos cien metros de distancia del cuerpo, los investigadores encontraron una bicicleta celeste  en la que aparentemente se movilizaba  el muchacho, que vivía  de la empresa Molinos de Nicaragua S.A., Monisa, una cuadra y media al norte, y 200 varas al este.