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Así como aprendió de la “Abuela” (Mercedes Medina, ya fallecida) a cocinar lengua en salsa, salpicón e  indio viejo como parte del  menú que les ofrecían a los trabajadores del Parlamento Provisional, ahora domina en la computadora las herramientas de Office 2007 (Excel, Word) para llevar el control de los artículos y productos indispensables para el funcionamiento de la AN.

Esta esforzada mujer del signo zodiacal Capricornio que no oculta su edad (46 años), es María Luisa Peña Guido, quien  el próximo 1 de diciembre cumplirá 27 años de laborar en la Asamblea Nacional, AN, institución a la que llegó  joven y donde conoció a su esposo, Mauricio Martínez Guido, con el que ha procreado tres hijos (Byron, Jairo y Maverly Fernanda).

Ella  aprendió a leer en una escuelita de la comarca de Nancimí en Tola,  departamento de Rivas.

A los 7 años salió de Tola para ser “hija de casa” en Rivas,  donde pasó dos años sin recibir salario.

Como fue objeto de maltrato físico y la señora que la albergó no cumplió con la promesa que le hizo a su mamá (darle estudios)  “decidí subirme en un bus para regresar adonde mi mamá y mi papá  (doña Felipa Guido y don Manuel Peña) en Nancimí, para entrar a la escuela donde hice los primeros dos grados de primaria”.

Empleada sin salario
Pero debido a la pobreza en que vivía,  decidió viajar nuevamente, sólo que esta vez  rumbo a  Granada, para ser  “hija de casa”. En la Gran Sultana se levantaba a las 5 de la mañana, hacía los mandados y lampaceaba la vivienda que era casi del tamaño de una cuadra, pero antes,  cuando era tiempo de  cosecha de los nancites, era la encargada de recogerlos y después de almuerzo se iba al colegio. Así logró completar la primaria en 1978.

Cuando cumplió los 14 años de edad se fue para Managua adonde una hermana que vivía en las Américas 1. En la capital  consiguió  su primer trabajo de empleada doméstica en la Colonia Primero de Mayo, devengando C$100 mensuales. Después se fue a trabajar  en Bolonia y en otros puntos capitalinos.

En ese trayecto de su vida conoció a un hombre con el cual  tuvo una relación y se fue a vivir a la Colonia Miguel Bonilla,  donde conoció a Thelma González (ya jubilada),  quien fue la persona que la llevó al Consejo de Estado en 1983  (ya instalado donde ahora opera la AN) y  comenzó a trabajar ahí como ayudante de cocina.   “La Abuela” era la jefa de ahí, aunque ya rondaba  los 70 años de edad.

Recuerda que “La Abuela”  incitaba a las personas  a que aprendiera lo que ella sabía en la cocina”.  María y el resto de personal  (Doña Rosita y Magdalena) estaban bajo el mando de  Concepción Álvarez, ya fallecida.

“La Abuela” casi se quema
Como ayudante de cocina pasó 4 años y recuerda que “La Abuela” casi se quema cocinando,  porque su delantal comenzó a arder sin que ella se diera cuenta “y si nosotras  no hubiéramos estado atentas para apagarle las llamas,  se hubiera quemado”.

El accidente ocurrió porque la señora  era de baja estatura y  tenía que subir a un banco de madera para alcanzar la cocina.

Cuando “La Abuela” deja la cocina, asume el mando  Doña Rosita de González, esposa del conductor del entonces Primer Secretario del Legislativo, doctor Rafael Solís (ahora magistrado de la Corte Suprema de Justicia), entonces  María es nombrada cocinera en 1986.

Para esa época María se fue de “Luna de Miel” con su compañero de vida y al regresar a la AN ya no estaba la jefa de la cocina,  porque habían nombrado a otra señora llamada  Xiomara, quien  laboró por tres años y se tuvo que jubilar por incapacidad laboral,  por lo que el personaje de esta historia  es nombrada en 1990 como responsable del área donde comenzó como ayudante. Tenía  cinco personas bajo su mando.

“Entrábamos a las 3 de la madrugada,  porque teníamos que garantizarle el desayuno a los diputados, empleados y  periodistas”, dijo María, quien tenía 19 años de edad cuando comenzó a laborar en el Consejo de Estado.

En la jefatura de la cocina estuvo hasta que las autoridades legislativas suprimieron ese puesto en los años  90 (cuando era presidente el doctor Luis Humberto Guzmán) y sólo quedó el comedor que fue trasladado al sótano 1 del edificio que fue del Banco de América.

María fue nombrada responsable de ese  comedor y el resto de personal que estaba  bajo su cargo fue  reubicado en la conserjería y el área de reproducción. Este sistema duró tres años.

Al desaparecer el comedor, que fue suprimido cuando les entregaron a los trabajadores del Legislativo un viático de almuerzo, María pasó a Servicios Generales  con la responsabilidad de sacar  fotocopias y apoyar  la bodega.
Cuando José González, jefe de la bodega,  necesitó a una persona,  María pasó a ser su ayudante. Eso fue en 1995.

Después la secretaria de esa área, Rosa Virginia Rodríguez,  renunció, y  Ana Lorena Sáenz,  quien para esa época era la Responsable de Recursos Humanos de la AN,   decidió darle la oportunidad a María, que había estado tomando diversos cursos. Fue así que  pasó a ocupar la vacante de secretaria a partir del año 2000.

Flechazos de Cupido

Con respecto a su vida  sentimental, María sonrió cuando le preguntamos cómo se enamoró de su actual marido.  Para esa época,  el caballero que “la flechó”  laboraba como conductor de la Dirección de Protocolo, pero por las noches hacía el recorrido del personal.

Una vez le correspondió ir a dejar a su casa al personal de cocina. “En el trayecto lo fui conociendo y para 1987 nos enamoramos”, reveló la dama.

“Al inicio él no me agradaba y hasta lo ofendí en una ocasión, pero con el paso del tiempo nos fuimos conociendo mejor hasta que nos juntamos y el 27 de febrero de 1995 nos casamos legalmente”, recordó.  Un año después que se unió a Mauricio,  nació Byron y en menos de los siguientes 12 meses,  “llegó” Jairo,  y posteriormente Maverly Fernanda, sus tres hijos.

 

Aprendió a cocinar en la AN

Aunque de su madre aprendió a cocinar arroz y frijoles,  “La Abuela” en la AN le enseñó a preparar diversos platos como lengua en salsa, salpicón, indio viejo, lasaña, sopas, bistec, carne tapada, carne desmenuzada, entre otras.

“Cocinábamos para 350 personas,  porque además de los diputados y personal del Legislativo, se incluían invitados y periodistas que cubrían el quehacer parlamentario”, recuerda.

En 1987,  cuando la AN aprobó la Constitución Política,  el número de platos que se elaboraban en la cocina aumentó a 450, porque después de las horas laborables había gente que se quedaba compaginando la Carta Magna  que se iba aprobando en el plenario.

María recuerda una anécdota que por primera vez hace pública. Cuando se celebraba el Día Internacional de la Mujer (los 8 de marzo),  el entonces presidente de la AN, comandante Carlos Núñez Téllez (fallecido en 1990) bajaba con sus escoltas para ataviarse con delantales y gorros para servirle alimentos al personal femenino de ese poder de Estado.

El año pasado en las celebraciones del 25 aniversario de la AN, María recibió de la Junta Directiva del Parlamento  una medalla de reconocimiento en sesión especial con los diputados.

Esta esforzada mujer forma parte de los 27 trabajadores con  más  años de servicio en el Legislativo. De este grupo han muerto Deyanira López Amador, quien era la directora de Protocolo,  y el doctor Jorge Cano, que laboraba en una de las comisiones internas de la institución.

(*) Colaboración