Leoncio Vanegas
  •   Nueva Segovia  |
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Mayelli del Socorro Nayra, de 28 años, y Miguel Ángel Fúnez, de 27, madre y padrastro respectivamente de Onnier Abinael Gutiérrez Nayra, de 22 meses, nunca imaginaron que la justicia divina estaba en contra de ellos para que respondieran por la extraña muerte del menor, a quien pretendían enterrar el domingo último.

La pareja no contaba conque doña Petrona del Socorro Nayra Blandón, abuela materna del menor, llegara a la comarca El Llano proveniente de Managua para visitarlos, y se encontrara con la lamentable noticia de que Onnier había fallecido aparentemente por enfermedad común.

El cadáver del menor permanecía en una hamaca. Doña Petrona notó que su hija no lloraba por su nieto, por lo que se le despertó su sexto sentido y levantó la camisita sucia del niño y se asombró al descubrirle moretones y rasguños en el estómago y en la espalda. “Entonces le dije (a Mayelli): ‘Este niño no puede ser que se haya muerto así nomás’”.

Para ella también era fuerte la sospecha del porqué la indiferencia de Mayelli cuando la Policía le pidió que le cambiara la ropita sucia del cadáver. “Me dijo unas palabras (malcriadas) e insultó a la Policía”, señaló.

Ocho costillas quebradas
De inmediato apuró sus pasos hacia la Policía para pedir una investigación sobre el deceso de su nieto. Agentes policiales, el médico forense y un funcionario de la Fiscalía Pública, después del primer análisis, determinaron que el cuerpo presentaba signos de violencia por las excoriaciones y moretones que tenía visibles en diferentes partes. Esto supone que el niño fue sometido a toda clase de crueldades psicológicas y maltrato físico.

Por la gravedad de lo encontrado las autoridades enviaron el cuerpo de Onnier al Instituto de Medicina Legal (IML), con sede en Managua, para que se le realizara una autopsia, y según el comisionado Juan Manuel Chávez, se comprobó que el bebito tenía ocho costillas fracturadas, hematomas en el páncreas, edemas en el cerebro, en la sien izquierda y perforaciones en los pulmones, además de excoriaciones superficiales.

Se supo que este reporte del IML y las investigaciones preliminares que tiene la Comisaría de la Mujer y Niñez fueron suficientes elementos para que Mayelli y Miguel Ángel, padrastro del menor, quedaran detenidos para ser remitidos a la Fiscalía por el delito de parricidio.

Chávez dijo que en sus primeras declaraciones la pareja adujo que el niño pudo haber muerto por mordedura de una serpiente o animal venenoso.

Crueldad extrema
Doña Petrona asumió el funeral de Onnier. “Nunca pensé que la criatura hubiera sufrido eso, porque éste era un ser inocente que no sabía nada”, declaró entre llantos y viendo el cadáver del menor dentro de un humilde ataúd forrado de papel. Una tía del infante muerto recordó que cuando él estaba más tierno, Mayelli no quiso darle pecho, entonces ella dispuso amantarlo porque recién también había traído al mundo a un bebé. Y le iba a dejar comida, porque suponía que aguantaba hambre.

La Policía obtuvo versiones de parte de algunos vecinos, quienes aseguraron que a ese niño lo dejaban solo y encerrado en la casa.

También supo que la pareja peleaba constantemente, violencia que también alcanzaba Onnier. “Aunque sea mi hija, y me duele que esté ahí (en la cárcel), pero tiene que pagar el delito”, sentenció doña Petrona. Mayelli tiene tres hijos más, pero según su madre, también los abandonó y están en poder de su padre biológico.