Lizbeth García
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Reyerta sangrienta se dilucidará en los juzgados
Las reyertas que sostienen dos familias en el barrio “Jorge Dimitrov” se dilucidará en los juzgados, porque un miembro de una de las agrupaciones fue capturado y puesto a la orden de la Juez Octavo Penal de Audiencias para que respondiera por el último homicidio que sus rencillas dejaron, pero la autoridad judicial se excusó de conocer el caso porque el imputado resultó ser un menor de 17 años. Según la acusación (1317-ORM1-2008) que la Fiscalía presentó, el crimen ocurrió el 15 de enero de 2008, cuando Baster Valle Ordóñez, armado con una escopeta, Jairo José Flores Gómez, el menor y otros sujetos se presentaron al barrio, específicamente de la Rotonda “Santo Domingo”, una cuadra al lago, donde estaban conversando las víctimas Róger Francisco Chávez, su hermano, Luis Enrique, y Harry Manuel Solórzano, quienes fueron atacados por los acusados a disparos, por viejas rencillas personales. Los tres jóvenes intentaron correr, pero aparentemente Flores le disparó con un revólver calibre 38 en la espalda a Róger Francisco, quien falleció por hemorragia masiva intrabdominal porque la bala se le alojó en el abdomen. La acusación agrega que cuando las otras víctimas vieron herido a Róger Francisco intentaron ayudarlo, pero Baster y el menor dispararon contra ellos con intención de matarlos, pero lo único que lograron fue herir en el muslo izquierdo a Luis Enrique Chávez.

El perdón le llegó del cielo
Aparentemente las oraciones que José Dolores Avendaño hizo al Creador durante el juicio que la Fiscalía impulsó en su contra porque se hizo pasar como un seminarista, fueron escuchadas, porque ayer su acusadora, Miriam del Socorro Benítez, lo perdonó y no quiso ni siquiera que el imputado le devolviera el dinero que supuestamente le estafó, confirmó la fiscal Karla Santamaría, quien explicó que en vista de que hubo mediación, el juicio quedó archivado en el Juzgado Séptimo Local Penal a cargo del juez Henry Morales. Según el escrito acusatorio, el pasado tres de marzo el imputado llegó vestido de padre a la casa de doña Miriam Benítez, de 51 años, en el Distrito Tres de Managua, y le dijo que era seminarista y que pronto se iba a ordenar, pero que tenía que orar casa a casa, luego habría pedido dinero porque tenía a su madre enferma en Jinotega y necesitaba para el pasaje. La víctima le entregó unos 50 dólares, después el Seminario Interdiocesano “Nuestra Señora de Fátima” informó que el acusado no estudiaba ahí.