Ernesto García
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Irónicamente el destino le deparó a Emir Eleázar Rostrán Olivares, un joven de “corazón dulce”, como lo describen sus familiares, una muerte atroz


Antonia García Castellón y Sagrario Olivares García ahora no sólo están unidas por ser madre e hija, respectivamente, sino por el dolor que les ha causado la muerte violenta del joven Emir Eleázar Rostrán Olivares.

Sagrario Olivares, madre biológica de Emir, recuerda con nostalgia la última vez que vio con vida a su vástago, la tarde del 31 de diciembre de 2007. “Yo regresaba de hacer unos mandados de Chinandega cuando lo vi cruzando la calle, allí por la casa donde vivía con su esposa”, cuenta la acongojada madre.

Quizás lo más triste para Sagrario Olivares es que nunca más pudo ver a su hijo con vida, porque dos días después retornó a Guatemala, donde ella radica desde hace varios años.

Coincidentemente, doña Antonia García también vio por última vez al muchacho un día 31, pero de marzo del año en curso, cuando Emir Eleazar, su nieto, le pasó pidiendo limones para acompañar la comida que desayunaría al día siguiente, al llegar a Granada, donde descargaría 800 quintales de trigo. Pero nunca llegó a su destino, pues la muerte se le interpuso.

A esta abuela, que también es la madre de crianza de Emir, siempre la acompaña el recuerdo, la última imagen de su “muchachito” en vida, cuando éste subía la rampla que está en la entrada a la casa del hogar, donde el joven vivió su infancia bajo sus cuidos maternales.


Cambió los libros
por el trabajo
Consciente de que vivía en un país donde las oportunidades laborales para los jóvenes profesionales son escasas, Emir Eleázar Rostrán desde muy pequeño decidió aprender un oficio que le permitiera ganarse la vida dignamente. “Cuando él termino sus estudios de primaria me dijo que prefería aprender un oficio y que no estaba interesado en seguir en la escuela”, recuerda su abuela materna.

Fue así que un día de tantos conoció a un señor que impartía clases de música, quien le enseñó a manejar vehículos medianos y grandes desde que éste era un adolescente de 15 años.

Trabajó como taxista, pero siempre prefirió hacerlo como “cabezalero”, es decir manejando cabezales, a como se apareció en cierta ocasión en el hogar de su madre de crianza, manejando uno de estos pesados automotores.

Además, Emir Eleázar Rostrán también aprendió la mecánica por esfuerzo propio, haciendo sus prácticas en un vehículo de la familia, recuerdan sus apesarados parientes.


El amigo de los niños
La inesperada y cruel muerte de Emir Eleázar Rostrán Olivares también ha llevado tristeza a los niños del barrio “El Galope”, en Corinto.

Esto porque Rostrán, durante su existencia terrenal que terminó de manera violenta, se caracterizó por brindar su amistad incondicional a los niños del barrio.

Por las tardes, cuando estaba libre, Emir Eleázar acostumbraba jugar béisbol con los niños del barrio, frente a su casa. Este afecto especial por los infantes Rostrán también lo puso de manifiesto cuando se fue a vivir con su pareja a la casa de sus suegros, porque a ellos, igualmente, les entregó su amistad.

Por ese especial cariño hacia los infantes es que Víctor Napoleón Morales García, tío de Emir Eleázar, lo recuerda como un hombre de “corazón dulce”.

“Él era como un niño, le gustaba jugar con los más pequeños y sus programas preferidos en la televisión eran los dibujos animados y “El Chapulín Colorado”, recuerda su tío Napoleón.


Un hijo agradecido
Emir Eleazar Rostrán también demostró su amor filial a su abuela materna y madre adoptiva, de quien siempre estaba pendiente cuando ésta enfermaba.

“Cuando yo me enfermaba él me cuidaba al pie de la cama y estaba pendiente de los medicamentos que me mandaba el médico”, recordó doña Antonia García. Este joven fue siempre como el soldado fiel cuando de hacer un sacrificio por su madre de crianza se trataba.

Quizás por haber sido un joven de poco hablar sus familiares conocieron muy poco de sus metas y anhelos, pero su joven esposa, Johana Rojas Sandoval, cuenta que el sueño de su asesinado marido era que ella retornara a los estudios.

“Emir siempre me animó a que yo siguiera estudiando para que si un día él no estaba, yo pudiera defenderme en la vida”, expresó en voz baja la joven viuda.


Tres meses sin trabajo
Al igual que la inmensa mayoría de los nicaragüense en edad laboral, Emir Eleázar conoció del flagelo del desempleo y fue quizás ésa la razón por lo que aceptó trabajarle a Carlos Peña, propietario de la rastra en la que transportaba el cargamento de trigo de Corinto hacia Granada, en el que sería el último viaje de su vida.

Doña Antonia García dijo que el viaje que hizo su nieto el pasado 31 de marzo y del cual no volvió era el tercero que hacía a Peña, ex alcalde de El Realejo, municipio de Chinandega.

A como sucede en la mayoría de los casos en que el trabajador es víctima de una tragedia, el dueño del medio de transporte (Carlos Peña) sólo se preocupó por su rastra y por el cargamento de trigo.

Peña, en la denuncia que presentó ante la Policía de Corinto, sólo hizo referencia del cargamento de trigo y de su camión, y no dijo nada de la desaparición de mi muchacho”, subrayó doña Antonia García.

La abuela materna del joven cabezalero también se quejó porque Peña no les avisó de la desaparición de Emir Eleázar, a pesar de que en la Portuaria le recomendaron que lo hiciera.


Desconcertados por la saña
La forma atroz en que fue asesinado Emir Eleázar Rostrán Olivares no sólo tiene desconcertados a sus parientes y amistades, sino también a la doctora Mayra Parajón, abogada de la familia doliente
“Desconcierta tanta saña conque fue atacado este joven”, comentó la doctora Parajón, quien tiene una experiencia de más de 30 años en el campo penal.

El cadáver de Rostrán, en estado de descomposición, fue encontrado la tarde del pasado lunes, en un predio montoso a la orilla de la carretera Nagarote-La Paz Centro, después de 14 días de haber desaparecido.

Al revisar el cadáver, los patólogos del Instituto de Medicina Legal, IML, encontraron 18 estocadas, además de que tenía quebrada las costillas y dislocado el hombro.

Cerca de los restos mortales de Rostrán, la Policía encontró algunas de sus pertenencias, entre ellas la camisa que vestía la noche del 31 de marzo y el teléfono celular que usaba.

38 policías de distintas especialidades están enfrascados en la tarea de esclarecer y capturar a los autores del robo del cargamento de 800 quintales de trigo y del asesinato de Emir Rostrán Olivares.

Hasta el cierre de la presente edición, las autoridades policiales proseguían las investigaciones y trabajaban sobre 12 posibles hipótesis que hayan motivado el robo y posterior crimen, dijo el comisionado Yamil Gutiérrez, segundo jefe de la Policía en León.

Entre los principales móviles que trabaja la Policía para esclarecer el horrendo crimen destacan el robo del cargamento e incluso el pasional, afirmó el comisionado Gutiérrez. Aunque los amigos y familiares de Rostrán aseguran que éste era un joven sin enemigos, la Policía tampoco descarta que el crimen haya sido motivado por una venganza, cuyos orígenes se desconocen. Los 38 policías que trabajan en las investigaciones en torno al crimen son de Chinandega, León, Granada, Carazo y Managua.

Se involucraron detectives de cada uno de esos departamentos por diversas razones, explicó el segundo jefe de la Policía en la Ciudad Universitaria.

La Policía de Chinandega participa de las investigaciones porque la víctima, al igual que el principal sospechoso, es de ese departamento.

Las autoridades policiales de León se involucran en las investigaciones porque entre Nagarote y La Paz Centro se produjo el hallazgo del cadáver.

La Policía granadina se involucra en las investigaciones porque en este departamento está la empresa que recibiría el cargamento de trigo; y las autoridades de Carazo, porque ellas encontraron la rastra que conducía Rostrán, con señales de violencia en la cabina.

A las investigaciones también se sumaron oficiales de la Dirección de Auxilio Judicial Nacional, por la trascendencia del caso y porque en varias bodegas del Mercado Oriental la Policía encontró parte del trigo que transportaba el joven que fue asesinado.

Mientras las investigaciones prosiguen, la tarde del viernes, en medio del pesar de familiares y amigos, recibieron cristiana sepultura en El Realejo, los restos mortales de Emir Eleázar Rostrán Olivares.