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ESTELI
En el judo, una disciplina milenaria de origen asiático, estos dos hermanitos han encontrado una alternativa para superar los obstáculos que se les presentan. Tienen 11 y 13 años, pero su experiencia los hace parecer adultos, a raíz de que su padre fuera encarcelado por un caso de drogas, y su progenitora se viera obligada a trabajar de sol a sol para alimentar a una prole numerosa.

Por la falta de orientación y de recursos, ambos se habían retirado de las aulas y empezaron a vagar por las calles, hasta que encontraron una mano amiga en los directivos de la Fundación “Familias Unidas” y de la Escuela de Judo de Estelí.

El menor de ellos se integró a las prácticas con el apoyo de Ericka, una madre-tutora que le han asignado las autoridades de la Fundación “Familias Unidas”, una entidad de origen español y que tiene en esta ciudad varios proyectos educativos y de formación para los niños, gracias al aporte de amigos de aquellas tierras europeas.

Jimmy Raudez Martínez, de 11 años, con su mirada inocente relata sin ningún tapujo que hasta hace un año, cuando no estaba integrado a las clases regulares ni a la escuela de judo, “me iba a vagar todo el día”.

Era cuestión de tiempo para que se relacionara con delincuentes o viciosos que lo indujeran a los malos caminos, pero todo cambió cuando empezó a recibir apoyo de la Fundación “Familias Unidas”, y ahora tiene una instrucción permanente y es tutoreado por Ericka, con quien convive durante el día en un albergue.

Lágrimas por un padre
Señala que su madre, Gisselle del Carmen Martínez, siempre lo ha apoyado, trabajando como esclava para llevar lo indispensable a la casa, pero las limitaciones económicas que viven son múltiples.

Jimmy confirma con voz entrecortada que su padre se encuentra en la cárcel, purgando una pena por el delito que cometió. “No sé cuándo lo voy a ver en la casa”, expresa, con una lágrima asomándose por el párpado inferior.

Jimmy Xavier Raudez es el padre que se encuentra privado de libertad y que es esperado por su familia. El pequeño de 11 años, en tanto, expresa su firme propósito de ser médico, meta en la cual es apoyado por su mamá.

Su hermano, Antonio Raudez Martínez, de 13 años, quien es de menor tamaño que Jimmy, no tiene tutora asignada por la Fundación, y sólo recibe apoyo de su madre, por lo que según él, apenas ha podido llegar a segundo grado de primaria, pero también tiene un propósito en la vida: quiere ser policía o instructor de judo.

Reconocen a cada momento que su maestra de judo, Xóchitl Mercado, una joven medallista a nivel nacional y centroamericano, los anima a seguir adelante y a no desmayar por ningún motivo o problema.

Xóchitl, de 21 años, como instructora de esta disciplina de defensa personal, relata que ella y su colega, Apolinar Quintero, se han ganado el cariño de los hermanos Raudez y de al menos otros 30 niños y adolescentes que llegan a la escuela de judo a recibir clases. La mayoría, aunque tiene donde vivir y sus respectivas familias, llegan de la calle captados por la Fundación “Familias Unidas”.

Rememora que hasta hace algunos años a Antonio y a Jimmy los encontraban en la calle, y los aconsejaron, a la vez que los invitaron a llegar a la escuela de judo, la que tiene 25 años de existencia y se ubica en el barrio “Paula Úbeda”, de la ciudad de Estelí. En ese tiempo, ambos niños dormían en aceras o porches, en total abandono, porque de esa forma evitaban que su mamá los enviara a la escuela.

Mente sana...

Xóchitl, pese a su juventud, convenció a los hermanitos de practicar judo para mantenerse físicamente saludable y con la mente sana. De esta manera, la joven que practica este deporte desde los nueve años se siente satisfecha con la respuesta de los hermanos Raudez, que han sido rescatados, al igual que otros diez menores que dejaron la calle para integrarse a las aulas de la enseñanza secundaria y al deporte, y ahora tienen un nuevo horizonte trazado para ellos y sus familias.

El profesor Apolinar Quintero, Director de la escuela de judo, mencionó que el universo de aprendices de esta disciplina rebasa los 80, ya que en el lugar convergen niños, adolescentes y jóvenes de distintos barrios de la ciudad, aunque no todos han sido rescatados de las calles.

Hay clases por la mañana, por la tarde y la noche. Llegan a la escuela, que se mantiene con el aporte de padres de familia que gozan de hogares estables y de mejores condiciones económicas. “Aquí no menospreciamos a nadie por su condición”, resalta Quintero.

Parte del aprendizaje de los niños y jóvenes es la convivencia con sus compañeros, mediante la cual valoran el hecho de mantenerse fuera de la delincuencia y los vicios. También los padres están seguros de que sus hijos se encuentran en las clases de judo y no en actividades que lejos de llevarles provecho, los afecta.

Para el futuro, Quintero tiene previsto impulsar un proyecto piloto para integrar formalmente a todos los niños que son captados por familias solidarias de España, y que a través de la Fundación reciben un respaldo económico y social.

De igual forma tiene en sus planes que los muchachos se integren al equipo de judo “Familias Unidas” y al equipo “Club Estelí”, para representar al municipio en las competencias tanto nacionales como centroamericanas. Estos sueños no se han materializado hasta hoy por el poco apoyo a este deporte de parte del Estado.

Actualmente el centro necesita renovar el techo y garantizar ventiladores, así como pagar un vigilante, ya que debido a que la escuela se encuentra en un lugar cercano a la plaza, hay antisociales que en periodos de fiestas dañan el edificio, al lanzar piedras y otros objetos sobre el techo. Además, la estructura del techo, por ser de madera y con varios años de uso, se encuentra maltrecha.

Para los próximos meses, asegura Quintero, quien a la vez es el director y entrenador de la escuela, piensan conseguir los materiales, a fin de reparar el techo, para lo cual contarán con el aporte de la Fundación “Familias Unidas”.

Sobre el judo
Según el director de la Escuela de Judo de Estelí, este deporte milenario es practicado actualmente por los cuerpos policiales de España y Japón, por ser una disciplina completa. Con sus técnicas es ideal para la autodefensa.

Recuerda Apolinar Quintero que hace más de una década el Fondo de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura calificó el judo como el deporte ideal para niños, niñas, adolescentes y jóvenes. No por eso esta disciplina no puede ser practicada por personas de la tercera edad.

Mientras Xóchitl, su diestra colaboradora, invita a las mujeres a ejercitarse con el judo, porque “nos rejuvenece y mantiene bellas”, opinión que es compartida por Sara Amelia Moncada, una adolescente estudiante de bachillerato, a quien encontramos en plena faena judoca.

Otro alumno destacado es José Alcibiades Rodríguez Lagos, de 20 años, quien practica desde hace seis años el judo, y dice que la experiencia ha sido sumamente positiva. Con dos carreras universitarias que lleva simultáneamente, este joven prioriza su tiempo para practicar el deporte y mantenerse sano.

Aunque reconoce que en Estelí y toda Nicaragua hay familias disfuncionales, recomendó a los padres de familia darle seguimiento y mantener el control sobre sus hijos, para que a la vez que rindan en el deporte lo hagan de igual forma en las clases de la educación formal.