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Una camisa celeste que sobresalía entre las hojas secas y unas manos amarradas que llamaron la atención del cuidador de la finca Santa Fe, en la comarca del mismo nombre, ubicada a casi dos kilómetros del municipio de Nandaime, en Granada, fueron claves para dar con el paradero del cambista Matilde Alberto Berroterán Silva, de 65 años, quien un día antes había sido reportado como desaparecido. De esa forma Nandaime entraba a una era distinta


GRANADA
Lo lamentable del hallazgo es que el afectado tenía 38 horas de fallecido y su cuerpo se encontraba en estado de descomposición. Según el informe policial, Silva fue golpeado salvajemente en la parte derecha de la cabeza, con una piedra, pero la causa directa de su muerte fue una herida profunda en la tráquea, propinada con un cuchillo cuidadosamente afilado.

El cuerpo había sido amarrado y amordazado. Las manos estaban atadas hacia atrás, con cordones de zapatos, con trapos e incluso cadenas; los tobillos y muslos habían sido amarrados con una faja, con retazos de un jeans y de una camisa. Aunque la Policía inicialmente descartó que los asesinos llevaran la ropa a la escena del crimen, luego se supo que pertenecía al cuidador de la propiedad, mismo que encontró el cadáver detrás de los muros de una casa abandonada.


La tragedia
El hecho que conmovió al departamento y que hizo abrir los ojos de los habitantes de Nandaime, porque nunca habían visto algo así en su localidad, ocurrió el domingo 13 de abril de 2008. El cambista salió a las seis y media de la mañana de su casa, ubicada en el barrio “Ricardo Morales Avilés”, y se dirigió al mercado municipal, donde permanecía para dedicarse al negocio del cambio de dólares.

Su hija mayor, Lesbia Carolina Berroterán, recuerda que esa mañana todo transcurrió completamente normal, “se levantó temprano, se bañó y salió entre las seis y media y las siete de la mañana para el mercado. Lo diferente a los días anteriores fue que ya no regresó”, refiere.

Las versiones de los testigos apuntan a que la víctima fue vista por última vez entre las nueve y las diez de la mañana, yendo en una bicicleta con un hombre identificado como Pedro Antonio Pilarte Romero, de 27 años, uno de los cuatro implicados en el asesinato.

Pilarte Romero habitaba también en el municipio de Masaya, donde frecuentaba la casa de su hermano, Mauricio Pilarte Romero, quien convivía desde hace varios años con Norma del Socorro Alemán Romero, alias “La Culebra”.

La pareja a su vez daba albergue a Sergio Antonio Sandino Alemán, de 23 años, hijo de esta mujer. Todos participaron en el macabro plan para asesinar y despojar al cambista.


Plan minucioso
La información suministrada por el segundo jefe de la Policía departamental de Granada, comisionado José Luis Cárcamo, revela que el asesinato había sido estudiado premeditadamente y para ello, un día antes, el 12 de abril, Mauricio llevó el cuchillo a un tramo del mercado de Masaya para que le dieran filo con un esmeril.

Aparentemente, Mauricio le pidió al encargado de afilar el cuchillo que le sacara punta a ambos lados, pero el regente del negocio le respondió que no podía hacerlo, “entonces se fueron a la casa y ellos mismos le hicieron la otra punta para que quedara en forma de puñal”, señaló Cárcamo.

La Policía conoció que aproximadamente dos años antes, Pedro había comprado algunos sacos de tamarindo a Berroterán y que los sábados cinco y 12 de abril de este año regresó con la excusa de querer comprarle nuevamente tamarindo y varios dólares.

“El 12 se apareció temprano y se pusieron a platicar en la acera de la casa, yo escuché cuando ese hombre le dijo a mi papá que le iban a mandar entre 500 y mil dólares y que quería que se los cambiara”, narró Lesbia Carolina.

Según ella, ambos entraron al patio de la casa, donde están los dos árboles de tamarindo para conversar sobre el negocio y sobre la nueva iglesia evangélica que supuestamente visitaba Pedro, sin imaginar la tragedia que se avecinaba.


Itinerario
Aunque las versiones de los familiares y la Policía señalan horas diferentes de la muerte, ambas coinciden en el itinerario ocurrido entre las cinco de la mañana y las 12 del día del 13 de abril.

Cárcamo explicó que los asesinos contrataron a un taxista de Masaya para que les hiciera un viaje a una finca de Nandaime, donde supuestamente iban a comprar unos sacos de tamarindo. En el vehículo que salió de aquel departamento, a las cinco de la mañana, se trasladaban Mauricio, Sergio y Norma, ya que Pedro los estaba esperando en Nandaime.

La hija de la víctima expresó que en la declaración, el taxista dijo que al llegar a la finca, a las ocho de la mañana, uno de ellos llamó por teléfono a Pedro para decirle que lo estaban esperando, por lo que luego llegó a bordo de una bicicleta.

“Cuando llegó dijo que iba a ir a traer al señor que iba a ayudarles a aporrear el tamarindo, montó su bicicleta y se regresó a Nandaime con el taxista y con Sergio”, comentó la muchacha.

Esta versión fue confirmada por el propio Sergio Antonio Sandino Alemán, quien aseguró que Pedro se quedó en la ciudad de Nandaime y que él se fue con el taxista a desayunar a la gasolinera Texaco, donde permanecieron hasta el nuevo llamado, a eso de las 12 del día.

En ese período, Pedro regresó a la finca con el cambista diciéndole que en el lugar tenía los dólares que pensaba vender, pero en realidad lo estaban esperando Mauricio y Norma, “La Culebra”.

“Este muchacho, Sergio, era ambulante. Tenía su mujer aquí en Granada, por temporadas se iba para Costa Rica o se mantenía en la casa de la mamá y del padrastro, en Masaya, pero su trabajo en este caso era distraer al taxista mientras los otros cometían el crimen”, detalló el jefe policial.


Pedrada en la cabeza
Según él, a eso de las ocho de la mañana, al entrar al lugar le pegan una pedrada en la cabeza, lo sujetan entre los tres, lo amarran, lo amordazan y Mauricio le ensarta el cuchillo en la garganta, “cuando Mauricio sale de la casa abandonada, un vecino que anda arriando gallinas lo mira y entonces le dice que anda comprando tamarindo y que está esperando a un hermano, pero nosotros creemos que ya el señor está muerto, a unos cuantos metros de distancia”.

Por su parte, el taxista manifestó que recibieron otra llamada como a las 12 del mediodía para que llegaran a la finca a recogerlos, pero cuando llegan le inventan que no van a llevar el tamarindo, porque el señor no estaba, por lo que inmediatamente se retiraron del lugar.


Las evidencias
Sin embargo, el hallazgo se produjo hasta el lunes 14 de abril, a las dos de la tarde, y en la escena encontraron tirados los zapatos, los lentes, el canguro donde llevaba mil dólares, los que desaparecieron, un pañuelo negro ensangrentado, la piedra con la que se cree lo golpearon, el cuchillo en forma de puñal y varios pedazos de tela que estaban desperdigados.

La noticia acaparó la atención de todos los nandaimeños, no sólo por la saña con que fue cometido el crimen, sino porque la víctima gozaba del agrado y de la simpatía de todos los que la conocieron.

Gracias al trabajo de inteligencia, la Policía logró dar rápido con el paradero de Pedro y Sergio, pero aún hacía falta encontrar a Mauricio y a “La Culebra”, quienes habían huido hacia Costa Rica. Sin embargo, la búsqueda cesó este jueves primero de mayo, cuando la Policía de aquel país los encontró y capturó. En ese momento se supo que Mauricio Pilarte Romero había adquirido una identificación falsa bajo el nombre de Freddy de Jesús Quiroz.

Cárcamo declaró a END que la Policía tiene la sospecha de que estas mismas personas cometieron otro crimen, del que aún se desconocen los detalles, “dicen que uno de ellos dijo que el señor les había salido más difícil que la mujer de la otra vez, por eso estamos revisando archivos de denuncias, desaparecidos y crímenes”.

“Los cuatro son culpables, pero Pedro se aprovechó de la confianza de mi papá para llevarlo a ese lugar y hacerle todo lo que le hicieron. Si él no lo hubiera llevado, no le hubiera pasado nada”, concluyó la adolorida hija.