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El adolescente que responde a las iniciales J.B.H., de 17 años, confesó a investigadores de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ)-Chinandega que mató a garrotazos a su “amigo”, Domingo Antonio Ramírez, de 23, quien habitaba en el Reparto “Abraham Rugama”, de esta ciudad.

En un camino cercano a la vivienda del adolescente, en la comarca Santa Bárbara, fue encontrado el garrote ensangrentado y una gorra de Ramírez. Fermín Manuel Espinoza, originario de Chinandega y quien acompañaba al victimario y a la víctima, relató a EL NUEVO DIARIO que ambos, en estado de ebriedad, discutieron y el adolescente agredió con una pala a Domingo Antonio, a quien le causó varias lesiones en la cabeza y en la cara.

Rematado con garrote

Espinoza, quien fue detenido por efectivos policiales porque presuntamente también participó en el crimen, dijo que J.B.H. también lo golpeó con la pala y que luego trasladó a Ramírez a la par de un cerco, donde lo remató con el garrote.

Una nota de prensa de la Policía de Chinandega reveló que el menor y Fermín Manuel abandonaron el cadáver a las nueve de la noche del lunes último. Ahora, ambos se encuentran en las celdas preventivas de Chinandega y en las próximas horas serán remitidos a la orden de la Fiscalía y juzgado correspondiente, por este hecho preliminarmente tipificado como homicidio doloso.

Fátima del Rosario Ramírez Díaz, madre de Domingo Antonio Ramírez, dijo que éste, el adolescente y Espinoza, ingirieron licor desde las seis de la tarde del lunes en la cancha del Reparto “Abraham Rugama”, y a las ocho de la noche se enrumbaron hacia la comarca Santa Bárbara, en cuyo trayecto ocurrió el hecho sangriento.

“Me informé que el adolescente iba a traer un tubo para venderlo, y minutos después se generó una discusión y mató a mi hijo”, lamentó la progenitora, quien exigió justicia.

Lección de padre no escuchada

Por su parte, Adolfo Pastor Reyes Espinoza, padre del victimario, dijo que a las diez de la noche, cuando regresaba de hacer un mandado, encontró cerca de la entrada a su vivienda a Ramírez, boca arriba y agonizante, con la cabeza “desbaratada”, por lo que no lo tocó por precaución.

Agregó que hasta que una patrulla policial capturó a su vástago, se enteró que éste mató a Domingo Antonio, quien según él no era enemigo del adolescente.

“Me cansé de aconsejar a mi hijo que no tomara licor, pero nunca hizo caso, y aquí están las consecuencias… tengo temor, porque en la vela alguien comentó que se vengarían. No tengo culpa de la actuación de mi hijo, que el 17 de marzo cumplió 17 años”, dijo el progenitor.