José María Centeno
  •  |
  •  |
  • END

NUEVA GUINEA
Justiniano Antonio Meneses, de 60 años, recibió cuatro impactos de bala, tres de ellos en el rostro, que le privaron de la vida de forma inmediata.

Los hechos ocurrieron en la Colonia “Jacinto Baca”, de Nueva Guinea, cuando el hoy occiso se encontraba comiendo en el restaurante de la señora Mónica Morán, a las seis y media de la tarde, y de pronto apareció en un vehículo rojo el ciudadano Ramón Urrutia Coronado, quien al entrar le gritó: “Yo soy hombre y nadie más que yo”.

A estas palabras, que le sonaron a reto, Meneses respondió que él también era hombre y que si quería se lo demostraba allí mismo. Urrutia Coronado respondió: “Salgámonos de aquí y arreglemos esto”. Todo hacía indicar que lo de “muy hombres” sería demostrado a los golpes y no a través de balazos, pero una vez afuera cambiaron las cosas.

Retador vencido
Ambos riñeron y al final se escucharon cuatro balazos. Aparentemente Urrutia se sintió vencido, por lo que la mejor forma de demostrar su “hombría” era con su pistola 3.57, con la que propinó a su víctima un balazo en el ojo izquierdo, otro en el ojo derecho, otro en la frente y un último en el brazo derecho.

Meneses cayó fulminado y murió en el mismo instante en el lugar de los hechos, en tanto el autor, al ver caer a su víctima, entró a su vehículo y se dio a la fuga.

La Policía Nacional de Nueva Guinea se presentó al lugar del crimen para realizar las investigaciones correspondientes y dar persecución al principal sospechoso, informó a EL NUEVO DIARIO el capitán Román Benítez, vocero oficial de la Policía Nacional de Zelaya Central.