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Mortal resultó el adoquinazo que desconocidos le dieron en la cabeza a Jimmy Henry Padilla Sánchez, de 24 años, quien expiró en la Unidad de Cuidados Intermedios del Hospital “Lenín Fonseca”, después de tres días de agonía.

Padilla fue encontrado en estado agónico en la casa que cuidaba, cerca de la iglesia Betel, en el barrio Torres Molina, la madrugada del lunes.

“Creíamos que estaba muerto, porque estaba inconsciente, pero cuando llegó al Hospital dio señales de vida”, dijo la abuela paterna de Jimmy Henry.

Entre los familiares de Padilla, quien deja en la orfandad a tres niños de cuatro, cinco y seis años, existe el temor de delatar a los sospechosos del crimen, porque según ellos se harían merecedores de crueles represalias.
Sospechan de primo
A pesar del temor que los invade y de la poca información que tienen sobre las circunstancias que rodearon el homicidio, parientes de Padilla revelaron que entre los sospechosos está Pedro Padilla, primo de la víctima.

“Pedro (Padilla) llegó a dormir a la casa que cuidaba Jimmy (la víctima) la noche del crimen”, dijo un familiar del joven soldador, quien pidió el anonimato por temor a que tomen venganza en su contra.

Según este mismo familiar de Padilla, en el crimen participaron otras dos personas, y Pedro Padilla sabe quiénes son, pero se niega a revelar sus identidades.

El capitán Manuel Campos, vocero de la Estación Tres de Policía, negó la detención de sospechoso alguno por la muerte de Padilla, agregando que sus familiares no ahondaron en detalles al denunciar el crimen.