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Cuando Nelson Udiel Cano militaba en las filas de la temida pandilla “Los Poisons” no avizoraba un futuro brillante, con una carrera universitaria, porque ni siquiera tenía la seguridad de estar vivo al día siguiente

ESTELÍ
El joven, no obstante, tuvo su renacer cuando con apoyo de promotores y especialistas de la Fundación Nuevos Horizontes logró transformar su vida, y de escoria humana pasó a ser un muchacho ejemplar que trabaja y estudia en la universidad.

La Fundación Nuevos Horizontes --Funhori--, le apoyó para que enderezara su existencia, de tal manera que ahora es uno de los jóvenes modelo del Proyecto “Formación e inserción de jóvenes en riesgo”.

Todo comenzó cuando Douglas Saúl López, otro joven que ya era parte del proyecto, captó a Nelson, conociendo la violenta realidad que para entonces vivía. Corría el 2004, y sólo unos días antes el joven era un miembro más de “Los Poison”.


Técnico y en vías de profesionalizarse
En la actualidad, Nelson cursa el segundo año de la carrera de Diseño y Construcción, en la Universidad Popular de Nicaragua, Uponic, en su sede en Estelí.

Según testimonio de Udiel Cano, a estas alturas también ya finalizó un curso técnico de manejo de computadoras, gracias al proyecto financiado por Solidaridad Socialista Sol, y complementado por la Asociación “Gaspar García Laviana”, a través del Ayuntamiento de Gijón.

Ahora los frutos son más que evidentes, ya que la fundación es autosostenible e impulsa otros proyectos de reinserción a la vida laboral y estudiantil de los muchachos.

Cuenta este joven de 24 años, que durante estuvo en los grupos juveniles, su existencia era un infierno, y a diario hacía sufrir a su familia, pero sobre todo a su madrecita.

Había ocasiones cuando, después de una jornada violenta, Nelson no sabía si llegaría vivo a su casa. Su mamá le pedía casi de rodillas que dejara esa práctica, pero él no entendía más que la lógica de la pandilla.

De toda esta dura experiencia ahora se arrepiente, y le duele desde lo más profundo de su alma y corazón haberse comportado de esa forma. Convertido en un universitario con futuro y visión, formuló un llamado a los demás jóvenes metidos en las andanzas de las pandillas, que con fuerza de voluntad y decisión personal se puede salir adelante.

para Nelson, cuando el ser humano se propone abandonar todo lo que le puede perjudicar a él y a su familia, lo cumple. Muchos no salen del fango porque no tienen fuerza de voluntad y por la falta de valentía para sobreponerse. “Morirán siempre en ese mundo de nadie”, acotó.

Nelson en pocos años será un profesional de calidad, porque ha empeñado su voluntad en el estudio. De las vicisitudes que en el pasado le tocó vivir y enfrentar quedan sólo huellas.


Los ONG, la juventud y los detractores
Todo esto ha sido posible gracias al apoyo, seguimiento y capacitación que le ha brindado Funhori, lo que desvirtúa las críticas que los detractores de las ONG hacen, entre éstos, el representante del Poder Ejecutivo en Estelí, que señaló que no sirven y que son parte de la “derecha”.

Y es que la Fundación Nuevos Horizontes, Funhori, ejecuta el Proyecto “Formación e inserción de jóvenes en situación de alto riesgo”, el cual ha dado excelentes resultados en el rescate y reorientación de varios muchachos a los estudios y a la vez a tareas socialmente útiles.

Inicialmente, este proyecto fue financiado en su mayoría por el organismo Solidaridad Socialista de Bélgica, y complementado en los últimos tres años, por la Asociación “Gaspar García Laviana”, de España.

El proyecto lo desarrollan en diversos barrios del Distrito III de la ciudad de Estelí, ubicados en la zona noroeste, en donde los adolescentes son afectados por varios problemas, como la narcoactividad, las pandillas, la delincuencia común y otros males, debido, en parte, a la pobreza y a la desintegración familiar.

En ese sector, compuesto por más de 25 barrios, los dirigentes de Funhori, según relata la licenciada Ericka Ráudez, coordinadora de esa fundación, establecieron coordinaciones con actores sociales claves de la comunidad, como líderes comunitarios, jefes de sector de la Policía Nacional, Sistema Penitenciario, directores de colegios, Dirección de Asuntos Juveniles de la Policía Nacional, madres y padres de los jóvenes, así como con la Red de Lucha Contra la Violencia.


Los mejores métodos
Este proyecto tiene, entre otros objetivos, integrar en el seno de la sociedad esteliana a grupos de jóvenes susceptibles de caer en la delincuencia, utilizando medios como la educación formal, orientación psicosocial, organización de la comunidad y la negociación con otros grupos de jóvenes, para disminuir el problema de la violencia.

Asimismo, se propone disuadir posiciones de confrontación y violencia entre los muchachos ya integrados a las pandillas, a fin de evitar agresiones o muertes. Esto, mientras los activistas de Funhori llevan a cabo trabajo de convencimiento con los jóvenes, para que abandonen las pandillas y la delincuencia.

Funhori y el teniente Pedro Roque, jefe de de la Dirección de Asuntos Juveniles de la Policía, inclusive lograron persuadir a muchachos pertenecientes a la pandilla “Los Salvatrucha”, a que desistieran de la vagancia y la delincuencia, y ahora trabajan y estudian, y otros han viajado a Costa Rica, donde laboran en actividades socialmente útiles, y en vez de ser carga o perjuicio de la sociedad ahora aportan a esta y a su familia.

Por más de cinco años, Funhori, con el respaldo de actores sociales de cada territorio, han ejecutado al menos cinco proyectos: dos a nivel de fortalecimiento institucional y organizativo, y tres dirigidos a jóvenes en riesgo.

En los mismos, abordan diferentes temáticas, como educación y prevención de la violencia, haciendo énfasis en aspectos de seguridad ciudadana y creando espacios de participación.

Otro eje transversal es la formación educativa formal e informal, capacitación laboral y el desaprendizaje a la violencia, aspecto que en la comunidad es actor primordial de su ejecución, así como en acciones de apoyo.