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CHINANDEGA
Ensangrentado y recostado en un tronco fue encontrado por Julio César López Corea y Francisco Alfredo Maradiaga Barberena, el cadáver de Carlos Adrián Real Cortés, de 35 años, trabajador de la hacienda El Cortijo, situada en el sector de La Curva, jurisdicción del municipio de Puerto Morazán.

Al mediodía del sábado último, María Mercedes Corea López, de 37 años, denunció ante la delegación policial de Puerto Morazán que la tarde del viernes 16 de mayo, cerca de una pila donde suministran agua al ganado, López Corea y Maradiaga Barberena encontraron el cuerpo de su cónyuge, por lo que inmediatamente avisaron a Carlos Ordóñez, mandador de la hacienda.

Vigilante disparó
El subcomisionado Justo Zamora Montenegro, portavoz de la Policía de Chinandega, informó a EL NUEVO DIARIO que el occiso presentaba un impacto de escopeta calibre 20, el cual fue supuestamente propinado por Máximo Ernesto Reyes Bonilla, de 42 años, vigilante de la finca El Cortijo.

El oficial aseguró que miembros del equipo técnico de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ)-Chinandega, que en la vivienda de Félix Pedro Andrade Canales encontraron el cartucho de escopeta disparado por Reyes Bonilla, el cual fue lanzado en la letrina de la vivienda de su compinche, Andrade Canales.

Añadió que los gendarmes ocuparon dos escopetas, la utilizada por el celador y otra que portaba el acompañante del autor material. Confirmó que los dos presuntos autores se encuentran en las celdas preventivas de la Policía de Chinandega, y fueron remitidos a la orden de la Fiscalía y Juzgado de Audiencias de Chinandega por el delito de homicidio.

Efectivos policiales entregaron el cadáver de Carlos Adrián Real Cortés a su viuda, María Mercedes Corea López, quien le dio cristiana sepultura la mañana del sábado último. Aún no se establecen los motivos por los cuales fue cometido el crimen.