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Una banda integrada por policías, o al menos por personas que utilizan uniformes de la institución del orden público, realizó ayer por la mañana un atraco en el cual el botín fue superior a los 120 mil córdobas, además de dólares y alhajas.

Héctor José Orozco, junto a su esposa, Aracely Jarquín, y su hermana, Juana Orozco, viajaban de Muelle de los Bueyes, Región Autónoma del Atlántico Sur, hacia Managua, a realizar compras, ya que son comerciantes.

Según Orozco, en la Carretera Panamericana Norte había dos conos naranja y una persona vestida con el uniforme policial, quien le hizo señal de alto. Luego aparecieron dos supuestos agentes más, los que estaban vestidos de civil.

“Nos hablaron amablemente, me pidió los documentos y nos dijeron que eran de narcóticos. Me aseguró que llevábamos droga y pensé que las personas a las que di raid a lo mejor estaban metidas en algo… Otro hablaba por teléfono y decía que ya tenía el objetivo, me tenían amenazado con pistolas, son profesionales”, aseguró con asombro el afectado.

Según las víctimas, los delincuentes no andaban vehículo, por lo cual abordaron la camioneta de Orozco, una Toyota Hillux, café-claro, sin placas --están en trámite--, y los introdujeron a un corral dentro del Timal.

En el vehículo les fueron quitando las pertenencias. Luego los obligaron a bajar, se alejaron, y finalmente la camioneta quedó abandonada en la entrada a Los Laureles, en la carretera Timal-Tipitapa.

“Ellos gritaban que nos iban a amarrar. Desde que se subió un gordo me arrebató la cadena del cuello; el anillo lo salvé, pues me lo metí a la boca. Pero gracias a Dios su único propósito era robarnos el dinero. Eso se repone, pero la vida no. Pensé que iban a dispararle a mi hermano”, dijo visiblemente nerviosa Juana Orozco.

Fue gracias a una patrulla que andaba cerca del lugar que los agentes de la Octava Delegación de Policía se enteraron del asalto, ya que los afectados pidieron ayuda. Lo que lograron llevarse los policías o delincuentes vestidos de policías fueron más de 120 mil córdobas, 700 dólares, documentos personales, reloj, anillo, pulseras, cadenas, entre otras alhajas.

Aunque varias patrullas de la Octava Delegación se trasladaron a realizar un rastreo, fue imposible dar con los asaltantes, quienes se presume huyeron en otro vehículo que los esperaba donde fue encontrada la camioneta.

El subcomisionado Bernardo Solís, Jefe de Auxilio Judicial de la Octava Delegación policial, informó que no tiene denuncias reportadas de este modus operandi, pero que siguen unas pistas y trabajan para dar con el paradero de los asaltantes.