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Nació normal y completa, pero minutos después de su alumbramiento sufriría terribles quemaduras bajo la luz de una potente lámpara en mal estado que dejaron sobre sí los soñolientos encargados de atender el parto, y nadie se percató que los gritos desgarradores de la bebé era a causa del dolor espantoso

JALAPA, NUEVA SEGOVIA
135 días han transcurrido y Marvin Olivera Pérez, de 38 años, todavía no ha recibido una explicación formal de parte de las autoridades del Ministerio de Salud, Minsa, sobre las causas de las quemaduras de tercer grado en la pierna derecha de su hija, nacida de su esposa en el Centro de Salud con Camas “Pastor Jiménez”, de este municipio, y que la condenó a crecer y vivir con invalidez permanente.

Ni el mismo ministro de Salud, Guillermo González, durante una reciente visita a Jalapa, para inaugurar mejoras del centro asistencial, explicó a la humilde pareja lo que realmente provocó la grave lesión, y quién o quiénes son los responsables de la negligencia médica.

“Sólo se disculpó, en nombre del hospital”, dijo María Elena Izaguirre Raudales, de 29 años, madre de la infortunada criatura. Y quizás en un arranque de falsa piedad, González ofreció una sutil compensación al papá: una plaza de trabajo en el mismo edificio donde su primogénita sufrió la torturante quemadura.

“No lo voy a aceptar, porque me puse a pensar y a analizar que yo veo que aquí la perjudicada es mi niña. No, no acepto”, expresó firmemente Marvin, en un tono evidentemente indignado.

Antes, cuando la niña tenía más de un mes, la dirección del hospitalito lo mandó a llamar, y entre doctores y enfermeras le propusieron “negociar”, palabra que le arrancó más indignación, porque lo consideró una ofensa más. “No acepté. Me le tienen que ayudar en todo. Mi niña ya está inválida para toda la vida”, protestó el ofendido padre.

“Padres quieren reales”

El doctor Ramón Iván Zeledón, director del centro, dijo que es falso que se le haya ofrecido dinero. “Ellos andan buscando indemnización”, replicó. Añade que al señor Olivera Pérez sólo se le pidió una aclaración de si había entrado o no a la sala. Y que estaban dispuestos a proveer medicamentos y la prótesis, pero niegan a firmar un documento que garantice una atención especial de por vida, porque el Minsa es el responsable de la salud de toda la población, según el galeno.

Éste mostró un documento que reúne la investigación de una auditoría médica, del que dijo sólo se le puede dar a los padres de la niña la parte de las conclusiones, pero los mandó a retirarlo a Managua.

El médico enfatizó que la información que rola en el expediente es clasificada como confidencial en el Ministerio, y que sólo puede ser vista tanto por la familia como por cualquier otra autoridad, únicamente bajo requerimiento judicial.

Un estigma de por vida
Por delante está el crecimiento de esta niña. Su actividad motora deberá tener un apoyo para jugar, ir a la escuela, y en fin, para asumir todos los retos de la vida. Por eso sus padres piden al presidente Daniel Ortega intervenir en su caso, a fin de que se le garantice justicia y recursos permanentes para ayudarla a crecer, porque la desgracia se ensañó en ellos, además de la pobreza que sufren.

“Por ahora, trabajo como bota basura en la alcaldía, ganando 50 córdobas al día, con lo que no ajusto, porque todo es caro ahora”, se lamentó Marvin. Mientras, María Elena, como ama de casa, deberá dedicar más tiempo en la atención especial de Milagros Aidely.

El hombre aclaró que por la pérdida de la pierna de su tierna hija no responsabiliza a nadie en particular. “Eso le toca a la ley para que investigue”, acotó. No obstante, la pareja tampoco ha visto interés en el Ministerio Público, en cuya filial local interpusieron una denuncia contra personal del centro de salud, y no saben si hay o no una investigación en marcha.

Al respecto, Dilcia Cruz, asistente de la Fiscalía en esta jurisdicción, dijo ser nueva en el cargo, que apenas estaba reconociendo los expedientes, y que el caso podría estar en Ocotal. Aquí, la fiscal departamental, Martha Yelena Shion Tercero, confirmó que tramitan la denuncia, pero hasta el momento la dirección departamental del Silais-Minsa no ha demostrado la existencia del informe de auditoría.

Saltó una cerca para despertar a médicos
Los padres de la niña que sin querer protagoniza esta tragedia recordaron paso a paso los hechos que culminaron con la amputación de la pierna de la recién nacida. Apoyada en los brazos de su marido, María Elena caminó más de un kilómetro, desde el barrio El Líbano, para llegar al hospital a las tres de la madrugada del 15 de febrero, con los agudos dolores de parto y sangrado. Marvin recuerda que se cansó de tocar las puertas del centro de salud. “¿Qué tuve que hacer? Meterme por el cerco para abrir las puertas”, añadió. De remate, agregó, los médicos estaban dormidos, lo que aumentó en más tiempo la pesadilla de su esposa y suya.

María Elena contó que mandaron a llamar a su casa al doctor Elí Matute, quien con una enfermera le atendió el difícil parto, porque la niña venía de pie, y una vez superado el trance, a la niña la retiraron de su vista.

En tanto, Marvin, con la emoción desbordada de novel padre, quería saber si era hembra o varón, por lo que preguntó. “Era niña. Yo la miré sobre una mesa, le pusieron una bujía. Yo la miré bien. Con sus dos piecitos sanos”, aseveró.

Zeledón reconoció este dato, al decir que se cometió un error al dejar sola a la niña bajo una lámpara con forma de cuello de cisne, la que fallaba porque se caía ocasionalmente.

El titular del centro reniega que al caso se le tipifique como “negligencia”, porque no existió un procedimiento con falta de pericia que haya provocado un perjuicio a la pacientita. No obstante, aseguró que se sancionó a dos médicos y a dos enfermeras con multas salariales. De 15 días y un mes de trabajo sin goce de salario, pero se negó a revelar los nombres de los castigados. Aclaró que el doctor Matute y una pediatra no tuvieron ninguna responsabilidad en el incidente.

Cuando comenzó el engaño
Ese mismo día, como a las dos horas de nacida la bebé, en el centro de Jalapa le dijeron a la pareja que la niña iba trasladada a Ocotal, “porque había nacido con asfixia”. Durante el viaje de la ambulancia, según María Elena y Marvin, una doctora se encargó de llevar a la tierna en su regazo. Y nunca imaginaron sus progenitores que la bebé llevara su pie derecho casi derretido en llagas, ¿por qué nos ocultaron todo?, se preguntan.

“Miré que todos los deditos los había perdido por completo, y por toda la pantorrilla estaba quemada, morada”, narra la madre, cuando en el Hospital “Alfonso Moncada Guillén”, de Ocotal, un médico le reveló el dramático hecho, que les hizo llorar incesantemente. De aquí saltaron al Hospital “La Mascota”, de Managua, luego al “Vélez Paiz”, donde ella firmó la dolorosa decisión médica para cercenar el miembro afectado.

Incluso los mismos galenos de la capital se mostraron sorprendidos y hasta instaron a los padres de la niña a denunciar el hecho, porque era inaceptable la negligencia de Jalapa. “Ni siquiera se han dignado en ir a verla o preguntar por su salud”, se quejó Marvin.

Realmente qué ocurrió
Aunque todavía desconocen las conclusiones de una presunta auditoría realizada sobre el grave incidente, María Elena sospecha que la lámpara que su marido vio sobre la niña pudo haber sido la causante de la tragedia, pues pudo haber quemado la colchita celeste y la calceta roja del pie lesionado, porque ambas prendas se las dieron por desaparecidas en Jalapa.

La madre recuerda que en Jalapa, antes del viaje a Ocotal, ella se levantó de la cama para ir al baño, y oyó el llanto de su tierna. Hoy siente dolor en el corazón, al tener conciencia de que ese gemir pudo ser el reflejo de la quemadura que causó el calor de la bujía sobre la frágil piel de su bebita.

“Concluimos que la lesión fue por una quemadura eléctrica”, dice un renglón de las conclusiones de la auditoría que leyó Zeledón, pero a la vez sostiene --en contradicción al informe-- que en el lugar donde tuvieron a la criatura no hay huellas de un cortocircuito, tampoco cree que la bujía haya producido una temperatura tan alta para que ocasionara la quemara. De manera que queda la interrogante: ¿Qué fue lo que provocó en la niña Milagros Aidely tan severa lesión? ¿Por qué tanto sigilo sobre este caso?