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Karla Patricia Picado Aragón, actualmente de 25 años, y Jesús Francisco Alemán, de 27 años, saldrán de la cárcel hasta el 17 de abril del 2035, cuando tengan 53 y 55 años, respectivamente, porque ayer, la juez Tercero Penal de Juicio, Rosario Peralta, los condenó a 28 años de presidio, equivalentes de 10 mil 220 días, por el asesinato de Domingo Ortega Gómez, quien murió a los 47 años, después de recibir 20 puñaladas.

De lo que en su momento alegaron sus abogados defensores, Picado y Alemán sostenían hasta el día que fueron capturados (el 17 de abril) dentro del Bar Azul, propiedad de la víctima, una relación amorosa extramatrimonial, porque cada quien tiene su respectiva “pareja oficial” e hijos, pero la condena que recayó sobre ellos los separó: ella deberá cumplir su pena en la cárcel de mujeres “La Esperanza” y él en la Cárcel Modelo.

Pese a que los abogados pidieron la pena mínima para los imputados, la juez les impuso 28 años, tomando como agravantes la premeditación, la alevosía, violación de domicilio y la intención de robar. El único atenuante que tienen los imputados es que son reos primarios, es decir no tienen otros antecedentes.

El crimen por el que la pareja fue sentenciada ocurrió el 17 de abril de este año, en el bar ubicado en el barrio Venezuela, en horas de la noche, cuando supuestamente llegaron al bar para robarle a Ortega Gómez.

Durante el juicio oral y público que concluyó el pasado seis de noviembre, con un veredicto de culpabilidad, los abogados de Picado y Aragón explicaron que éstos llegaron al lugar donde ocurrió el crimen, única y exclusivamente para sostener relaciones sexuales, porque el local no era sólo un bar sino también un centro de masajes o prostíbulo, pero no presentaron ninguna prueba que confirmase tal coartada.

El caso es que quedó acreditado con las declaraciones de los empleados del bar, policías y forense, que Picado trabajó en el bar, que cuando los capturaron estaban dentro del local, cargando un bolso con guantes y los cuchillos utilizados en el crimen, y que la reo tenía escondido en sus partes íntimas el teléfono celular de la víctima.