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LAS MINAS, RAAN
Un anciano, que de una mujer mucho más joven que él recibía mayores caricias y afectos que otro pretendiente, fue decapitado la noche del jueves último por su rival, minutos después de salir de la casa de su novia, en la comarca Buenos Aires uno, municipio de Rosita, Región Autónoma del Atlántico Norte.

Gustavo Hernández Sánchez, de 65 años, es el infortunado enamorado que fue asesinado de varios machetazos en la región cervical posterior, por lo que su cabeza apenas era sostenida por unos pocos hilos de carne.

El difunto dormía sentado y en una posición encorvada, en un alto relieve de una pequeña pila de agua de la comarca, a causa de los efectos de dos medias de licor que había ingerido, cuando fue sorprendido y asesinado de manera atroz, presuntamente por Porfirio Navarro Jarquín, de 35 años, según la Policía de Rosita.

Aunque nadie vio al señalado asesinar al ahora difunto, cobra fuerza su implicancia, por tener serias diferencias personales con la víctima y por desaparecer de la comarca luego del horrendo crimen, indica la investigación policial.

Pero el mayor peso que involucra al presunto autor, es sobre todo, porque éste horas antes del sangriento hecho, supuestamente amenazó de muerte al desventurado anciano, precisan.

Celos
Y la razón es porque víctima y presunto victimario se disputaban una relación amorosa con Eva María Ordeñana Jarquín, de 31 años, la mujer que, al parecer, convivía con los dos.

La Policía de Rosita, a través de su jefe, teniente Alex Chacón Mora, atribuye el móvil del sangriento hecho a un arrebato pasional del imputado.

Y es que don “Tavo” llegaba casi todos los días a la casa de la que fue su enamorada, e igual lo hacía Porfirio, por lo que regularmente se originaba un ambiente de tensión, y hubo hasta insultos recíprocos por el amor de Eva, precisa la investigación.

Aunque el que tenía mayor ventaja en el “corazón” de Eva y en la familia de ésta, era el viejo, sobre todo porque lo consideraban adinerado y le ofrecía de “todo” a su amada, mientras el otro sólo le entregaba vigor en la relación a dos bandas.

Felicidad arruinada
Esa noche, Porfirio, después de trabajar con el machete todo el día y bajo sol, encontró a Gustavo dentro de la casa de Eva, con la que disfrutaba dos medias de guaro.

Don “Tavo” pasaba un momento feliz e inolvidable, y la abismal diferencia de edad con su enamorada Eva era lo de menos en ese instante, porque daban rienda suelta a sus pasiones libidinosas, ya que se acariciaban de labio a labio, se entrecruzaban fuertes las manos y se juraban amor eterno.

El otro pretendiente les arruinó la noche con su presencia, pero sobre todo por mostrarse celoso y por tomar una actitud un tanto retadora contra su rival de 65 años, al punto de que éste abandonó la casa un tanto mareado por la ingesta de alcohol.

Al rato salió Porfirio con su machete en mano, pero ya no regresó más a la casa de Eva, tampoco Gustavo, que fue asesinado.

Su cuerpo fue encontrado la mañana del viernes por vecinos del lugar, boca arriba y en su rostro reflejaba una leve sonrisa.

La Policía está casi segura de que la víctima tras ser atacada tan despiadadamente, quedó casi en la misma posición en que se encontraba dormido.

Por la forma como fue hallado el cadáver, sospechan que fue volteado y colocado en esa posición para robarle una cantidad de dinero aún no determinada que el hoy occiso andaba en sus bolsas.