María Mercedes Urroz
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La vida de una pequeña ciclista quedó truncada cuando un temerario conductor la atropelló. Su cuerpo quedó desbaratado, al igual que su bicicleta, a la orilla del pavimento, frente a la Universidad Nacional Agraria, en Carretera Norte.

María José Castillo Garay, de 12 años, pereció a las dos y cinco minutos de la tarde de ayer, cuando el cabezal placas C 89600, que halaba la rastra RE 4170, conducido por el salvadoreño Rafael Toledo, la aventajó a alta velocidad, lo que provocó que la pequeña cayera al pavimento y en el acto fuera arrollada por las llantas traseras derechas del armatoste.
Gema, una testigo, no podía dar crédito a la escena, ya que el cuerpo de la pequeña yacía sobre el pavimento, y entre lágrimas dijo que observó el momento cuando el furgonero la botó para luego matarla.

“La agarró con la cola, le pasó las llantas traseras, llamé a la mamá para informarle. El hombre --conductor del camión-- trató de huir, gracias a que un microbús verde lo siguió es que se detuvo allá, adelante”, relató la joven vecina, quien a causa de la emoción del momento no pudo identificarse plenamente.
Muchos de los familiares de María José llegaron al lugar, pero la impotencia y consternación que les embargaba ante la pérdida de la niña fue aún mayor cuando apareció Marta Castillo, su mamá, quien estaba desconsolada.

“Ella era la única hija. Todos somos familia, pero imagínese, la niña era su única hija”, reiteró una de las familiares, quien se identificó sólo como Julia. Una de las tías de la pequeña se culpaba de lo sucedido, pues aparentemente le pidió que fuera a realizar un mandado, pero no pudo acompañarla, y entonces ocurrió la tragedia.

Agentes de Tránsito de la Sexta Delegación realizaron el trabajo investigativo para determinar la responsabilidad de los involucrados en el accidente. Cabe recalcar que el salvadoreño ingresó al país con una carga de Productos Diana, y trabaja para la empresa Transportes Villatoro, de El Salvador.

El cuerpo de la pequeña María José fue trasladado al el Instituto de Medicina Legal, y la familia llegó al consenso de “refundir en la cárcel al asesino de la Mariíta”, según sus palabras. María José habitaba en el barrio El Rodeo, donde se realizó la vela.