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Lo que debía ser una alegre celebración del Día del Padre, sólo fue el inicio de una dolorosa tragedia para la familia Uribe-Álvarez, que tuvo su desenlace fatal con la muerte de Juan Julio Uribe Álvarez, de 31 años.

La desdicha para esta familia comenzó a eso de las ocho de la noche del lunes 23 de junio, cuando los nicaragüenses celebraran el Día del Padre, al accidentarse los hermanos Juan Julio y Gustavo Adolfo Uribe Álvarez en una motocicleta.

Como resultado de ese accidente, Juan Julio, quien viajaba como pasajero en la parte trasera de la moto, sufrió un trauma craneal que lo mantuvo 11 días en agonía.

Don Alejandro Uribe, padre de los hermanos accidentados, dijo que ellos se enteraron de la fatalidad casi de inmediato, porque su otro hijo, Gustavo Adolfo Uribe, quien conducía la motocicleta, les avisó rápidamente.

La llamada telefónica de Gustavo Adolfo avisando de la tragedia cambió los rostros de felicidad de sus parientes.

Los familiares del joven, que se rindió ante la muerte en la Unidad de Cuidados Intermedios del Hospital “Lenín Fonseca”, aseguran que desde que éste ingresó a ese centro hospitalario los médicos no le dieron posibilidades de vida.

Horas después de darle cristiana sepultura a Juan Julio Uribe, sus familiares se quejaron por la supuesta indolencia con que fueron tratados cuando su pariente llegó en estado agónico al Hospital “Lenín Fonseca”.

“Uno de los médicos que atendió a Juan Julio nos dijo que teníamos que firmar para que lo operaran, porque de todas maneras él ya estaba ‘pila’ –-muerto--”, se quejaron los familiares del joven, quien laboraba como supervisor de una empresa recolectora de chatarra.

El accidente tuvo como escenario la tercera entrada al reparto Las Colinas, cuando los dos hermanos se dirigían al hogar de sus padres, en la comunidad de Los Madrigales Sur, para agasajar a su progenitor, quien los esperaba para festejar esa fecha especial.