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CHINANDEGA
Son casi las diez de la mañana y la pequeña se apuesta en la puerta principal a la espera de un “cariñito” (regalo) que frecuentemente le llevaba su progenitora. Cuando escucha el nombre de su mamá se inquieta y la búsqueda es infructuosa.

Su madre no volverá a casa porque a las diez y media de la noche del miércoles 18 de junio, fue asesinada atrozmente y violada vía anal por quien ella creía su “mejor amigo”, José Antonio Chavarría Paniagua, de 19 años, alias “Conan”, un agricultor supuestamente pariente de Domingo Acevedo Chavarría, alias “Cara de Piedra”, quien asesinó al doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal el 10 de enero de 1978.

A las cinco y media de la mañana, vecinos de la Comarca Virgen Vieja encontraron a escasos metros del kilómetro 109 y medio de la carretera León-Chinandega, el cadáver de Gutiérrez Guido, quien tenía el rostro desfigurado y había sido violada contra natura.

Huellas de lucha
El cuerpo estaba completamente desnudo boca abajo, en el estado que la dejó el criminal, quien inicialmente negó su autoría. Sin embargo, un mordisco en el labio inferior y un puntapié propinado por la joven madre, evidenciaban su participación en el abominable hecho.

La muchacha intentó defenderse ante la furia de Chavarría Paniagua, quien después de asesinar y violar a Gutiérrez Guido, caminó tranquilamente hacia su vivienda, para dormir. La mañana del jueves 18 de junio fue capturado por varios efectivos policiales.

La forense Silvia Villegas confirmó en su dictamen entregado a la DAJ que Gutiérrez Guido fue asesinada y violada contra natura, a las diez y media de la noche del miércoles. “Tenía lesiones en la nariz, con varias piezas dentales fracturadas y extraídas como consecuencia de pedradas”, enfatizó la funcionaria.

Departió con el criminal
El labriego relató a EL NUEVO DIARIO que a las seis y media de la tarde se dedicaba a consumir licor en un bar contiguo a su casa, junto a su amigo Álvaro José Ramírez, cuando llegó a la mesa Eyling Alejandra, quien eventualmente laboraba como mesera en el local y aceptó tomarse unos tragos con ellos.

La joven era sobrina de Nilde Guido Gago, propietaria del expendio de bebidas alcohólicas, uno de los dos últimos lugares donde ella estuvo por última vez, antes de perecer.

“No sé por qué me detuvieron… la fuimos a dejar a su casa, por recomendación de su mamá; desconozco lo que pasó”, expresó con desfachatez Chavarría Paniagua, quien fue tildado de mentiroso por Wílmer Emilio Gutiérrez Guido, hermano de la difunta.

Éste reclamó airadamente al criminal y aseguró que si las autoridades competentes no lo condenan, hará justicia con sus propias manos.

El joven dijo que su hermana salió bañada y mudada a las diez y media de la noche, a buscar a su cónyuge, Rudy Antonio Mayorga Palma, por lo que se cae la justificación de Chavarría y Ramírez, quienes aseguran que a las seis y media de la tarde la mujer llegó al bar.


Versión de la progenitora
Muy serena, Nery Guido Gago, madre de Eyling Alejandra, refirió que su hija había viajado muy temprano a Chinandega a traer la ayuda económica que le entregaba su ex marido y padre de la pequeña, de cuatro años. “Al parecer ella venía algo tomada y llegó al rancho-bar de mi hermana, donde estaban los dos hombres. Entiendo que ella se sentó en una mesa y pidió un litro de cerveza, porque me llamó por teléfono y me lo comentó”, expresó la progenitora, quien ahora cuida a su nieta.

Su otro nieto, de seis años, está bajo la tutela de su hermano, porque ella no tiene posibilidades para mantenerlo. Guido Gago, de 40 años, no conserva fotos en vida de su hija porque le causan tristeza, y prevé abandonar la casa donde la crió. “Éste era su pequeño cuarto, y cada vez que lo veo me parte el alma, porque mi hija no está entre nosotros”, afirmó con nostalgia.

La adolorida madre confirmó que descansaba la noche que llegó Eyling Alejandra, cuando su hija menor le advirtió de la presencia de José Antonio, quien exigía abrieran la puerta para entrar a dormir con su amiga.

“Le dije que se fuera, porque no lo quería ver aquí. No lo toleraba, me saludaba pero no le respondía, porque cuando trabajé en Costa Rica y dejé a mis dos hijas donde la mamá de Chavarría Paniagua, éste decía en la comarca que tenía la ‘carne’ en su casa; desde ese momento lo desprecié”, expresó la madre.

Añadió que preguntó por Eyling Alejandra, y su otra hija le respondió que se estaba bañando en ese momento. La ventana de su cuarto estaba abierta. Mientras la muchacha se daba su “chapuzón” y dormía unos minutos, José Antonio Chavarría Paniagua esperaba en la parte norte de la vivienda.

Cuando Eyling Alejandra salió, el joven labriego la persiguió varios metros, y al llegar cerca del bar, sació sus instintos sexuales y la mató con dos enormes piedras, porque aparentemente la mujer amenazó con denunciarlo ante la Policía.

Al enterarse que Chavarría Paniagua violó y asesinó a su hija, doña Nery se quedó estupefacta. “Lo hizo el que menos esperábamos; eran como hermanos, tenían confianza. A veces iba a llamar al que fue marido de ella y viceversa. Exijo justicia, porque me comunicaron que ese individuo finge demencia y lo pueden dejar en libertad”, expresó con preocupación la madre.

Supone que su hija se negó a sostener relaciones sexuales con José Antonio, y éste, en represalia, la violó y asesinó cruelmente, sin importarle la existencia de dos hijos menores. Recordó que su hija era cariñosa y que apenas aprobó cuarto grado de primaria, por lo que ayudaba como mesera a su tía y vendía ropa en el Reparto Betesda y vecindades.

Impactado por el crimen
Rudy Antonio Mayorga Palma, de 22 años, declaró que convivió con Eyling Alejandra desde diciembre de 2007, y que ella le fue fiel. “De vez en cuando se tomaba sus cervezas, pero era formal. Estoy impactado por la forma en que ese sujeto la asesinó y violó. No encuentro explicación por qué actuó de esa manera tan cruel”, dijo el joven, mientras hacía una pausa en su trabajo, en una hacienda de Posoltega.

Mayorga Palma, quien fue detenido inicialmente por un grupo de gendarmes, como sospechoso, manifestó que se sintió mal cuando fue trasladado a las celdas preventivas de Chinandega, junto al criminal y a Ramírez. Éste último también fue dejado en libertad porque la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ-Chinandega) comprobó su inocencia.

La instancia investigadora verificó que Ramírez se marchó a las nueve de la noche del bar. Luego llegó a un billar, donde solicitó cigarrillos, y se retiró para dormir en su vivienda.

El ex cónyuge dijo que Eyling Alejandra nunca tuvo enamoramiento con José Antonio, pero ella no le platicó que hubiese problemas entre ambos. El muchacho supuso que la noche del crimen su ex compañera de vida estaba en la casa de su mamá, pero se llevó tremendo susto cuando una persona le comunicó que estaba muerta a la orilla de la carretera.

“Necesariamente, cuando voy a mi trabajo, paso por el lugar donde ese hombre mató y violó a mi señora. Es un duro golpe. De mi parte no volvería a pasar por el sitio, estoy triste. Agradezco la solidaridad de mis compañeros de trabajo, familiares y amigos para superar este impacto”, señaló Rudy Antonio, mientras limpiaba la pieza de un tractor.

Pruebas fehacientes
El comisionado Alejandro Ruiz, jefe de la DAJ-Chinandega, dijo que la colaboración de pobladores fue determinante para el esclarecimiento en tiempo récord del asesinato de la joven. Agrega que Chavarría Paniagua confesó el crimen, y Ramírez es uno de los testigos claves que estarán presentes en el juicio, fijado para las nueve de la mañana del 21 de agosto por Rosario Ibarra Padilla, jueza Segundo de Audiencias de Chinandega.

La jueza, durante la audiencia inicial del primero de julio, ordenó prisión preventiva contra el victimario, quien se encuentra en el Sistema Penitenciario Regional de Occidente.

El comisionado Ruiz aseveró que tienen una camisa y calzoncillos del victimario, la blusa y ropa interior de la víctima, muestras de exudado, examen físico del reo, dos pesadas piedras, entre otras pruebas para demostrar la culpabilidad del hechor.

El jefe policial dijo que el prisionero está cuerdo, y conforme a las investigaciones éste consumió licor y no drogas, como marihuana, tal como especulan algunos pobladores de la comarca.