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Doble es la tragedia que vive una familia del barrio 19 de Julio, porque dos de sus miembros perecieron ahogados ayer por la mañana, en el balneario “El Trapiche”, del municipio de Tipitapa.

Isidoro López Maltez, de 36 años, y su hijo Daniel López Alonso, de 12 años, fallecieron por sumersión frente a los ojos del pequeño Josías López Alonso, de 4 años, quien llegó a “El Trapiche” con las víctimas, pero cuando los vio muertos en el agua, dijo que su papá y su hermanito “estaban dormidos”.

El pequeño Josías tenía en sus manos dos celulares, el dinero de su papá y un reloj.

El subinspector Léster Hernández, de la Octava Delegación de Policía, informó que la tragedia ocurrió cuando López Maltez se lanzó al agua en aparente estado de ebriedad, y su hijo, por tratar de salvarlo, también pereció.

En busca de cerveza
El cuerpo del papá estaba sin ropa, mientras que el del niño de doce años estaba con pantalón jeans azul y faja. A la orilla de la piscina se observaba la ropa del infortunado, además, una toalla, dos paquetes de galletas saladitas, una botella de gaseosa y una botella de ron.

“El mal sabor” de la muerte
El testigo José Carlos Castillo, de 14 años, quien rescató del fondo del agua los dos cadáveres, explicó que él iba pasando por la piscina y los vio inertes en el fondo, se sumergió, los sacó, los llevó a la orilla, pero ya era tarde porque estaban muertos. Por su parte, don Denis Guillén, dueño del bar “El Oasis”, dijo que minutos antes de la tragedia, López le pidió que le vendiera una cerveza, pero sólo tenía botella de litro y no la quiso.

“Se regresó y me regaló dos bolsas de agua y unos bananos, después se fue sólo para ahogarse… Él andaba con sus tragos, pero estoy apesarado… Tengo 25 años de tener este negocio aquí, y la verdad es que he visto centenares de muertes y siempre me dejan un sabor amargo”, aseguró Guillén.

Los familiares de las víctimas se negaron a que los cuerpos fueran trasladados al Instituto de Medicina Legal, porque estaban conscientes de que fue “una mala jugada de la vida”.

Isidoro laboraba como enfermero junto a su esposa Jamileth Alonso, en el Hospital Psiquiátrico Nacional “José Dolores Fletes”. Su vela se realizó en la esquina opuesta a la antigua Mansión Luis Somoza, en el barrio 19 de Julio, de Managua.