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RIVAS

Seis años de cárcel será la pena que tendrá que pagar un tomador consuetudinario, quien el pasado 14 de junio aprovechó que su compañero de tragos dormía en una acera del mercado de Rivas, para dejarle caer dos piedras sobre su cabeza y privarle de la vida horas después.

El inusual ataque era parte de un “desquite” por rencillas recientes entre víctima y victimario. Según la acusación que el Ministerio Público presentó el 18 de junio, en el Juzgado de Distrito Penal de Audiencias de Rivas, el autor del crimen tipificado como homicidio fue William Darío Zúñiga Valle, alias “El Chinandegano”, de 33 años.

Este sujeto, después de la audiencia preliminar, aceptó ante representantes del Ministerio Público que ultimó a su compañero de tragos, Noel Agustín Quintanilla Hernández, de 56 años.

Ante la confesión, la representante del Ministerio Público solicitó al juez Diógenes Dávila la realización de una audiencia especial, en la que el reo aceptaría de su espontánea voluntad un acuerdo suscrito con la Fiscalía, en el que acepta ser el culpable del homicidio y que por ende renuncia a un juicio.

La audiencia especial se efectuó el 25 de junio y la Fiscalía y la abogada de Zúñiga Valle acordaron pedir la pena mínima de seis años, la cual fue aceptada por el judicial, quien el primero de julio dio lectura de la sentencia condenatoria.

De acuerdo al expediente judicial, el origen del homicidio se dio el 13 de junio cuando Quintanilla Hernández sostuvo una discusión con su cónyuge, Socorro Pérez Soza, la cual habita en un negocio ubicado en el costado sur del mercado de Rivas, específicamente frente a Billar “La Ronda”. En la discusión intervino “El Chinandegano”, y éste resultó lesionado por el hoy finado.

Fue por tal razón que “El Chinandegano” buscó venganza al día siguiente, y en medio de su embriaguez aprovechó que Quintanilla Hernández dormía, a eso de las ocho y media de la noche, sobre la acera del negocio de Miguel Ángel Chamorro, y le dejó caer dos piedras pesadas en la cabeza, que le provocaron un trauma craneoencefálico severo al infortunado.

El herido fue trasladado al hospital de Rivas, y por su gravedad inmediatamente fue transferido al “Lenín Fonseca”, de Managua. No obstante, el esfuerzo de los galenos fue inútil, ya que a las dos y media de la madrugada del 16 de junio Quintanilla Hernández falleció, producto de un edema cerebral y pulmonía, más hemorragia cerebral producida por el trauma craneoencefálico severo.