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Silvio Antonio Altamirano, de 47 años, quien se había convertido en el hombre más buscado por la Policía, después de haber cometido más de una veintena de robos, fue capturado la mañana del martes cuando huía luego de realizar otro robo en una casa, en la Colonia Unidad de Propósito.

Sobre Altamirano existen al menos 18 denuncias por robo en las estaciones policiales II y IV de la Policía, desde hace varias semanas. El sujeto apodado “La Virgen que suda”, ahora va a tener que sudar helado en la cárcel, porque sólo en el distrito cuatro existen 12 denuncias por robo.

Mientras tanto, en la Estación Dos de Policía, existen otras seis denuncias de las cuales tres ya fueron remitidas al Ministerio Público.


Hasta una ministra
Entre las últimas víctimas de “La Virgen que suda” está la ministra de Recursos Naturales y del Ambiente, Juana Argeñal, y el médico Víctor de Jesús Méndez, informaron las autoridades de la Estación Dos de Policía.

Hace tres semanas las autoridades policiales allanaron una casa de Altamirano con orden judicial, en Jardines de Veracruz, donde encontraron un alijo de joyas, computadoras, teléfonos celulares robados y dos vehículos, en los que se movilizaba para hacer sus robos.

Altamirano es conocido como “La Virgen que suda” porque hace varios años anduvo por los departamento de León y Chinandega, estafando con una imagen de la Virgen María.

Según la información de la Policía, en ese entonces Altamirano, por las noches introducía en un congelador una imagen de la Virgen, y durante el día la llevaba en peregrinación pidiendo dinero, para hacer creer a la gente que la efigie sudaba si él la invocaba, pero a cambio de “donativos”.

Al momento de su captura, los agentes policiales del Distrito Seis le incautaron un arma de fuego calibre 38, dólares, córdobas y lempiras, prendas de oro y relojes, un bolso y otros objetos.

Como solía acostumbrar, Altamirano llegó a la casa donde labora la joven Ericka Torres, y le dijo que llegaba a entregar un dinero que le debía a su patrona. La joven doméstica abrió la puerta y en un descuido de ella el sujeto llegó hasta una habitación, donde empezó a sustraer todo lo de valor.

La empleada, al percatarse, dio la voz de alarma y un joven ciclista avisó a miembros de una patrulla que estaban por el sector, y así fue capturado.