Jorge Eduardo Arellano
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Osamenta de anciano al fondo de un abismo
Máximo Rugama / CONDEGA, ESTELÍ
Una osamenta masculina fue encontrada en un paraje solitario ubicado en las cercanías de un río, exactamente en el sector de San Pedro, distante ocho kilómetros al sur de la ciudad de Condega, a orillas de la Carretera Panamericana norte. Los huesos fueron encontrados por varios niños que se bañaban y pescaban en el río, quienes se asustaron al ver los huesos. De inmediato los muchachos dieron parte a las autoridades policiales de Condega, y una fuerza operativa de esa delegación y de la ciudad de Estelí, junto con la médico y perito forense Karla Rosales Mondragón se movilizaron al sitio, inhóspito por cierto. El lugar donde estaba la osamenta es un precipicio ubicado a aproximadamente 150 metros de profundidad hasta el río, donde inicia una planicie con cultivos de granos básicos y tabaco. En el sitio las autoridades encontraron trazos de un calzoncillo tipo boxer, azul; pedazos de un pantalón de tela suave, desteñido, pero que daba indicios a color negro claro o azul oscuro. De igual forma, cerca del sector estaba una bolsa con un carné de jubilado y otros documentos a nombre de Bonifacio de Jesús Cruz, de 83 años, y con residencia en la Comarca Ducualí, jurisdicción del municipio madricense de Palacagüina. De acuerdo al dictamen preliminar de la perito forense, los huesos son similares a los de una persona mayor del sexo masculino, y los mismos fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal de Managua para su estudio antropológico y biológico-químico.

Familiares de Cruz señalaron que están convencidos de que los huesos pertenecen al anciano, ya que éste había desaparecido desde el quince de junio cuando viajó a retirar su cheque de jubilado. Los parientes informaron de la desaparición a las autoridades policiales, quienes lo buscaron, pero no dieron con su paradero. Vecinos del lugar especularon que el octogenario pudo ser víctima de un crimen, pero cabe la posibilidad de que haya caído accidentalmente en el abismo y muriera a consecuencia de los golpes sufridos.

Sepultan a niño que murió electrocutado
Máximo Rugama / CONDEGA, ESTELÍ
Sumamente consternados, parientes y amigos le dieron cristiana sepultura al niñito Fabricio Rafael Mercado Cruz, de tres años y medio, quien pereció al hacer contacto con un cable energizado con 240 voltios. La muerte trágica del menor ocurrió en el Barrio Solidaridad, ubicado en la parte suroeste de la ciudad de Condega. De acuerdo a versiones de los vecinos, la madre del niño, Amada Cruz, salió de su casa a realizar unas diligencias familiares y no advirtió que éste iba detrás de ella. Cuando la madre volvió a ver hacia atrás observó que su vástago estaba tendido en el suelo, ya muerto, e intentó socorrerlo, pero por poco ella también perece electrocutada. Fabricio Rafael era hijo del señor Rafael Mercado Matey, quien al igual que la progenitora del niño se encuentra afectado emocionalmente por la tragedia. Y es que en el sector había una serie de cables sin protección, por donde al menos diez familias tomaban de forma ilegal el servicio de energía eléctrica. Sin duda que ahora que sucedió la tragedia, y que tanto el menor como la familia de éste no estaban involucrados en el ilícito, corregirán el lamentable error.