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OCOTAL, NUEVA SEGOVIA

La sentencia es sólo por uno de los cuatro casos de abuso sexual que al docente “le estalló” el 16 de agosto de 2007. En esa fecha, nunca se imaginó sumar a sus alumnas víctimas a una muchacha de 19 años, con discapacidad de retardo mental, y según la psicóloga Auxiliadora Hurtado, de la Fundación para el Desarrollo de la Niñez y Mujer “Blanca Aráuz” (Fundemuni), presenta una edad cronológica como de una menor de 10 años.

Aún así, fue ella quien no se quedó en silencio y el mismo día que sufrió el abuso, al llegar a su casa, se lo contó todo a su mamá, quien logró conservar intactas las evidencias, y por el consejo de otras personas se fue a interponer la denuncia ante la Policía.

Al reo le esperan cuatro casos más, tres niñas que padecen de sordomudez y con edades entre los 12 y 15 años, y un niño, por el cual le juzgarán por el delito de corrupción de menores. Supuestamente el profesor Meneses González invitó al menor a ser espectador de los abusos sexuales que consumaba contra las chavalas.

Casualidad en una foto
Estas cuatro víctimas salieron por casualidad, cuando Nimia Tercero, entonces representante de Los Pipitos, revisaba fotografías tomadas en las actividades recreativas realizadas con las niñas discapacitadas en Managua; y fue una, la más llamativa.

El profesor Eddy Ramón tenía abrazada a una, pero su mano izquierda lograba llegar hasta el pecho izquierdo de la menor, ocultando sus dedos por el escote de la blusa; y él mordía su lengua.

Esta menor de la foto fue entrevistada por la psicóloga de la Comisaría de la Mujer, de la Policía, y su respuesta era más que contundente. Había más abusos que investigar, pues también la adolescente dijo que lo ocurrido con ella había pasado con otras compañeritas de la escuela.

Está por cumplirse un año de esos bochornosos hechos que conmocionaron a los ocotaleanos, luego que EL NUEVO DIARIO publicara la noticia, pues el personal docente de dicho centro aún no asimilaba la conducta extraña de su colega, y por ello, las maestras sostenían un silencio sepulcral, el que también las reprimía; y era lógico que tal escándalo llegase a oídos de los demás padres de familia, que tienen a sus hijos e hijas estudiando en la moderna escuela, y se vieran afectados.

De acuerdo a las declaraciones que ha brindado Martha Yelena Shion Tercero, fiscal departamental por el Ministerio Público, los intentos de realizar los juicios ha saltado de fechas en el calendario, debido a la estrategia de la defensa, que va desde justificar su ausencia por enfermedad, hasta por cambio o abandono.

Hasta el momento cuatro abogados han estudiado el expediente, incluida la Defensoría Pública, pero nadie concreta su presencia para iniciar los nuevos juicios. Son varios intentos frustrados por parte de la Fiscalía.

El 18 de julio se creía era la fecha final, pero otra vez ocurrió un cambio de defensa; ahora lo han programado para el ocho de agosto.

“Al final de cuentas ahora tenemos un nuevo abogado, y esto ha contribuido a que el hecho de que nosotros lleguemos el día del juicio no se pueda realizar el juicio oral, porque al haber un cambio de defensa está obligado por ley en darle un término para que se prepare; si nosotros pasamos sobre eso, corremos el riesgo de darle oportunidad a la defensa de alegar un estado de indefensión”, explicó Shion Tercero.

Acorralado
El profesor, ahora sentenciado a 18 años por el primer caso, está acorralado por las otras tres violaciones y la corrupción del menor, “si se cuenta con prueba documental, pericial, tanto del médico forense como de la psicóloga”, confirmó escuetamente Shion Tercero, pues se evita de revelar mayores detalles para no lesionar la estrategia de acusación.

En apoyo de las víctimas y de sus familias está la Red Psicosocial (RPs) que integran profesionales de la psicología y de trabajo social, quienes laboran para varios organismos como el Ministerio de la Familia, el Instituto de Promoción Humana (Inprhu), Fundemuni y la Comisión Municipal de la Niñez y Adolescencia (CMNA).

La Fiscalía departamental reconoce que la coordinación interinstitucional para atender este gravísimo caso ha dado más aprendizajes para casos futuros. Y según Shion Tercero, el éxito para lograr un contundente veredicto reside en el trabajo conjunto.

La RPs ha impulsado por los medios de comunicación una campaña de sensibilización para denunciar y prevenir la violencia y abuso sexual en la niñez, que según Sonia Quezada, de la CMNA, ha financiado The Save Children.

“Las niñas ya han asimilado de una manera distinta qué es lo que ha pasado, qué sucedió, y continúan en terapia psicológica; y se les dio la oportunidad que ellas eligieran a la psicóloga con las cuales se sentían mejor. Y vino a vincular a las psicóloga de MiFamilia, porque una de las niñas quiso quedarse con su psicóloga; otra con Fundemuni y otra con la Comisaría de la Mujer”, indicó.

Algunas niñas no superan trauma
Una de las madres de las menores abusadas no dejó de expresar su indignación, y con mucha razón. Su hija sordomuda quedó con traumas psicológicos. “Mi niña no duerme. En la noche despierta y mira fantasmas. Sufre de cólera, se pega contra las paredes y dice con su propio lenguaje de señas que ahí está el hombre que abusó de ella”, relató.

Además, no come y ha adelgazado tanto, “que antes su pantalón era de 4-5 y ahora es de 1-2”, agregó. En la pared de su propio lugar de trabajo en esta ciudad, esta madre tiene un escrito que demanda justicia y recortes de los periódicos que informaron del suceso.

“Que se juzgue lo más pronto posible. Yo no sé cuáles son los derechos que tiene él para que esté cambiando de abogados, sin que nadie nos dé una respuesta”, se quejó.

Ella pide a la población de Ocotal apoyo y condena, “a que se hagan presente el día del juicio, porque vemos que llega más gente a apoyar a ese aberrado sexual que a las niñas víctimas. Hoy somos nosotras las que sufrimos, mañana pueden ser otras personas. Ayúdennos a gritar justicia”, señaló.

“Y al jurado de conciencia, que se ponga la mano en la conciencia, que no mire que es sólo una niña la afectada, que a todas las sientan como suyas, como a la niña que peinaron su cabellito, la vistieron con su uniforme para que fuera a estudiar, no para que fuera abusada”, expuso con un nudo en la garganta.

Cuando reventó el escándalo
Fue el lunes 19 de agosto de 2007. Había fiesta en la Escuela de Educación Especial por la celebración de la Semana por las Personas con Discapacidad, cuando llegó una patrulla policial, y presentaron al profesor Eddy Ramón Meneses González la orden de captura.

La detención del maestro corrió en sigilo por los pasillos y aulas. Según Ileana Vega, entonces Directora de la Escuela, ella y el personal desconocían el motivo de la captura e imaginaron que talvez se debía a algún pleito que habría tenido en estado de ebriedad con otra persona, pues la ciudad estaba con sus fiestas patronales “en lo fino”.

Para no escandalizar a los padres de familia y estudiantado que estaban presentes y alegres por la celebración, dispusieron sacarlo en secreto en el propio bus del centro de estudio. Posteriormente, el personal docente viajó en el mismo bus a ver a su colega y expresarle solidaridad.

“Nos bajamos todas del bus. Hasta yo iba, no lo niego; pecamos por inocentes; pienso que fuimos ingenuas y Eddy Ramón Meneses González nos traicionó”, reiteró la profesora Vega, una vez que la jefa de la Comisaría de la Mujer, la subcomisionada Carmen Rocha, les comunicó que había sido detenido “por una violación sexual que el profesor consumó contra una niña dentro de uno de los baños de la escuela”.

“Allí se me vino el mundo al suelo; la canteó (se dijo) si violó a una niña de la escuela. Ave María, dije”, relató en esa fecha la maestra Vega, muy apenada por el caso. A ella, le había quedado resonando en su cabeza el poema muy bien recitado por Meneses González en la fiesta de donde lo sacaron, titulado “El beso”. “Es un poema que habla de un beso, que al final dice que es para su madre, pero él cambió por la frase: ‘y un beso para los niños y niñas de educación especial’”, recordó la ex directora. Quizás nadie comprendió el tono morboso con que terminó la estrofa.

El personal docente quedó dividido en dos grupos: uno con escepticismo y otros incrédulos. Éstos últimos porque nunca creyeron que su colega fuera capaz de semejantes actos aberrantes.

Lo caracterizaban de muy buenos modales, respetuoso y voluntarioso en todas las actividades del Centro. Tenía a cargo enseñar danza y trabajos manuales, situación que le permitía tener a las niñas en las aulas solitarias del fondo del amplio Centro. Y la confianza era total por parte del resto de maestras.

Por ello, según el relato de la subcomisionada Rocha, producto de las investigaciones, el 16 de agosto una maestra, mientras iba a hacer un mandado, dejó al cuidado de Meneses González a su pequeño grupo de alumnas. Es aquí donde, aparentemente, el maestro se quitaba “su piel de oveja” y desnudaba su otra personalidad para aterrorizar a las niñas.

Según Rocha, él les decía: “Te pongo 100 si me hacés caso, sino, te pongo cero. Y te mato a vos, a tu mamá y a tu maestra”.

El día que la maestra confió a sus alumnos al cuido de su colega, el ataque lo dirigió a la muchacha de 19 años, a quien ordenó ir a lavar los inodoros, y ella se negó. Entonces vino la amenaza de ponerle “cero” en la nota de su clase si no obedecía.

Una vez en el interior del baño, el maestro le propuso sexo, ofreciendo también la paga de 20 córdobas, y utilizar condón para evitarse problemas. Después de mancillarlas, el docente conseguía toallas sanitarias para que las niñas contuvieran su sangrado.