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Después que Cristian José Pérez Ordóñez, de 26 años, bailó una bachata con una pariente y estuvo compartiendo una mesa de tragos con varios vecinos, nadie sabe  cómo fue que  cayó dentro de un sumidero de 12 varas de profundidad.

El hecho se dio la madrugada de ayer, en el barrio “La Cenicera”, ubicado en la comarca “Los Vanegas”, del kilómetro 12 y ½  de la carretera a Masaya, 500 varas al oeste.

“Yo lo que quiero es que me digan la verdad, que no se estén contradiciendo, yo no busco venganza,  porque mi fe no me lo permite, únicamente busco la verdad, ¿o es que lo aventaron?”, repetía insistentemente doña María Elizabeth Ordóñez, progenitora de la víctima.

Según los familiares de Pérez Ordóñez, él estuvo ingiriendo licor desde el mediodía del domingo, en casa de su tía,  Concepción Meneses,  junto a seis personas más, entre primos y vecinos.

Investigación
“Juro por Dios y ante él que lo que digo fue realmente lo que pasó: estábamos bailando una bachata, luego él (Pérez Ordóñez) se fue a sentar a ese murito que está cerca del sumidero y como andaba bastante mareado, talvez quiso a recostarse y pasó de viaje. Cuando yo regresé con la gaseosa,  sólo miré el colazo cuando caía, empecé a pedir ayuda a los demás y como pudimos lo sacamos y lo llevamos al hospital”, dijo entre lágrimas doña Concepción Guido, quien aclaró que ella no estaba tomando licor, porque ya se retiró de ese “negocio”.

La  víctima se desnucó, lo que provocó su muerte de manera instantánea. Deja en la orfandad a un niño de cinco años.

Hasta el lugar de los hechos se presentaron agentes del Distrito V de Policía a realizar las investigaciones para determinar si se trató de una muerte accidental o de un homicidio.