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Una niña de 12 años sufrió  abusos sexuales  y amenazas de su progenitor  durante tres años,   hasta que se cansó y lo denunció.

Según  el representante del Ministerio Público,  Erick Solano,  los hechos  constituyen  el delito de abuso sexual agravado.

La acusación explica que el sospechoso de apellido Zavala,  de 48 años, habitante del municipio de San Rafael del Sur,   empezó a abusar de su hija desde  octubre del año 2008.

Ese día Zavala le solicitó  a la menor que lo acompañara a  recoger leña, la llevó  por un camino  solitario cerca de la comunidad Las Tejas, le quitó la ropa,  le besó los pechos y luego la abusó.

Después le ordenó que se vistiera y que no le comentara a nadie lo ocurrido, porque si no mataría a su mamá, a sus hermanos y a ella.

Perversiones

La Fiscalía dice que el acusado utilizó el mismo método durante tres años, siendo la última vez el 20 de octubre del año 2011,  aproximadamente a las 9:00 de la mañana.

Ese día el  acusado llevó a la menor  a un lugar alejado a bordo de un vehículo,  la manoseó y practicó sexo oral.

El abogado del acusado fustigó la acusación preguntándose cómo es posible que una persona que está siendo abusada acceda a salir de noche en un vehículo con su victimario.    

“Le pegó” una infección
La jueza Martha Martínez rechazó el alegato del abogado y admitió la acusación que la Fiscalía presentó, le decretó la prisión al acusado y programó la audiencia inicial para el 15 de noviembre a las 9 de la mañana.

Entre los elementos de convicción que la Fiscalía tiene para respaldar su acusación destacan dos dictámenes médico-legales que revelan que la niña no miente.

El primer dictamen  suscrito por Nimrod Flores Sánchez señala que la niña presenta una infección local a nivel de la vulva y desgarro vaginal, y el segundo,  elaborado por la psicóloga Grethel Solano, establece que la pequeña tiene lesiones psíquicas graves.

(* Estudiante de periodismo)