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El hedor que se respiraba en el costado este de la iglesia Espíritu Santo, ubicada en la Colonia “Cristhian Pérez”, fue lo que alertó a encontrar sin vida a “Angelito”, como le decía cariñosamente su familia a José Ángel Robleto Solórzano, de 59 años.

El cuerpo tenía unos tres días de fallecido, y aún se desconoce si se trata de un homicidio o de un suicidio, por lo que las autoridades del Distrito Cuatro de Policía esperarán el dictamen del médico forense.

El cadáver fue descubierto por un familiar, ayer a las once de la mañana, cuando llegó a visitarlo, y al percibir el mal olor avisó a los demás parientes, porque “Angelito”, no respondía y se sentía algo putrefacto en el ambiente.

Las autoridades policiales encontraron a la orilla del cuerpo de Robleto Solórzano, una pistola que se presume es de él.

Los  familiares del fallecido no quisieron brindar entrevista a los medios de comunicación, y se limitaron a decir que el deceso había sido por causas naturales.

Sin embargo, las autoridades de la IV Delegación desplegaron un equipo de peritos y de investigadores, encabezado por el jefe de detectives, el subcomisionado José Gutiérrez.

La víctima habitaba solo en la casa donde fue encontrado sin vida,  desde hace varios años, luego del deceso de su progenitora, mientras sus hijos radican en el extranjero.

Encuentran osamenta
Por otra parte, en Macuelizo, un campesino pastoreaba unas vacas a la 6 de la mañana de este sábado cerca del río que pasa por la comarca Ococona, cuando encontró una vestimenta, pero al revisarla se sorprendió al encontrar restos de huesos humanos.

Peritos policiales y el forense Jorge Calderón Gutiérrez llegaron al sitio, para determinar la identidad, circunstancias y causas del fallecimiento.

En el lugar encontraron un documento de identidad a nombre de Ernesto Paz López, de 71 años, originario de Totogalpa, informó el subcomisionado Rigoberto Blandón, jefe policial en el municipio.

El forense determinó que el septuagenario murió hace tres meses, a causa de un ataque cardíaco. El ahora fallecido era dueño de una propiedad de 500 manzanas en Totogalpa, y sus familiares no habían reportado su desaparición.