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Aún no rescatan los cuerpos de Oscar Mallorquín, de 17 años,  y de su vecino,  Juan Carlos Rodríguez Amador, de 18, habitantes del barrio capitalino “Loma Linda”, quienes fueron arrastrados por una ola en la playas de Pochomil el pasado domingo, cuando participaban en un bautizo evangélico.

“Hubieran sido tres los desaparecidos, pero unos extranjeros surfistas rescataron a uno de ellos, Eyner Mallorquin, hermano de Óscar y le dieron respiración artificial. Dicen los turistas que ellos (las víctimas)  estaban en un lugar conocido como el “Triángulo de la Muerte”, manifestó una vecina que participó en la excursión  programada por los miembros de la Iglesia Camino a la Santidad, de Loma Linda.

Según algunos de los feligreses, eran 14 los que se iban a ser bautizados por la pastora Irene Taleno, quien la tarde de ayer aún se encontraba en la playa, junto al padre de Rodríguez Amador, esperando que los cuerpos fuesen recuperados.

Aún no se habían convertido
Familiares de Rodríguez Amador señalaron que la desgracia ocurrió cuando estaban a punto de marcharse, pero un grupo de cuatro jóvenes decidió darse el “último chapuzón”.

“Ellos se iba a ir a enjuagar la arena. Mi hermano andaba con su novia, la hija del pastor, él había dicho que se iba a convertir a la religión evangélica, pero pasó esta desgracia”, dijo Rosa Marina Rodríguez, de 15 años, hermana de una de las víctimas.

Patricia Amador, madre de Juan Carlos,  estaba desconsolada al conocer de la tragedia que embarga su familia, pero  el temor de sus parientes es  mayor, porque ella padece de problemas cardíacos.

En casa de Mallorquín no había nadie, porque su progenitora,  Norma Mallorquín,  estaba en la playa a la espera del cadáver de su hijo. Ella y dos hijos más fueron bautizados el domingo, en tanto que  su hijo Óscar había manifestado que en el próximo viaje se iba a  bautizar.