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Un sujeto que supuestamente trabajaba como técnico de educación de adultos en la Delegación del Ministerio de Educación,  en el municipio de Río Blanco, instó a su sobrino para que supuestamente violara a una estudiante del Quinto Año de Secundaria.

La denuncia que fue interpuesta en la Policía de Río Blanco por la mamá de la víctima, señala que un hombre de apellido Garay,  técnico de educación de adultos en el municipio de Río Blanco, fue la persona que le presentó al supuesto victimario, de apellido   Urbina,  a la estudiante. El señalado es hijo de una policía que presta sus servicios en Matagalpa.

Según el informe dado a conocer por el comisionado Osvaldo Olivas, jefe de Auxilio Judicial, Urbina le dio dos tragos de ron a la adolescente y luego se la llevó a unos predios montosos en una loma,  donde la abusó sexualmente.

Al parecer el sujeto vertió alguna sustancia extraña en la bebida y  la joven no recapacitó hasta horas después, por lo que la denuncia fue interpuesta el mismo día doce de noviembre a las siete de la noche.

¿Omisiones deliberadas?
Pero lo extraño es que en el informe de la Policía aparece como que la denuncia la interpusieron a las siete de la noche del día 14 del mismo mes, lo que según el comisionado Olivas “fue un error” a la hora de escribir la fecha.

Otro de los puntos extraños es que la oficial de la Comisaría de la Mujer del municipio,  Alba Soto, pasó a la jefatura de la Policía Departamental un informe en el que no aparece el nombre del supuesto inductor,  Garay.

Según la víctima, este fue el primero que la quería besar y quitarle la ropa antes que perdiera la noción del tiempo por el brebaje que le habían dado en la bebida.
La madre de la víctima mencionó en la denuncia a dicha persona,  pero en el informe que dio a conocer el comisionado Olivas no aparece.

La víctima fue remitida a la Clínica Forense del Complejo Judicial de esta ciudad, donde el médico que la examinó manifestó que hubo penetración, por lo que los sujetos denunciados  ante la Policía del municipio de Río Blanco son los sospechosos de la violación de la estudiante que está siendo atendida psicológicamente.

Borraron pruebas del delito, pero no todas
Según la denuncia,  los violadores  le tomaron fotografías y videos con celulares a la adolescente, imágenes  que  según las investigaciones fueron  borradas horas después.

Pero su error  fue tomarle fotos con el celular de la víctima, elemento de prueba  que está en manos de la familia de la perjudicada,  además tienen el registro de  las llamadas y mensajes de texto que le hicieron a la  estudiante  antes de abusarla.

Estos mensajes y llamadas fueron borrados de los celulares de los autores, desde donde se originaron.

Lo más extraño del caso es que el fiscal auxiliar  que atiende el municipio, según el jefe de Auxilio Judicial, manifestó que “no cabía (acusarlos por) el delito de violación,  sino lo establecido en el artículo 175 que habla de  Explotación sexual, pornografía y acto sexual con adolescentes mediante pago.

Protestan posible tipificación
El artículo dice que quien ejecute acto sexual o erótico con persona mayor de catorce años y menor de dieciocho de cualquier sexo, pagando o prometiéndole pagar o darle a cambio ventaja económica o de cualquier naturaleza, será sancionado con pena de prisión de cinco a siete años.

Para la familia tipificar los hechos así, sería  una burla, porque el artículo  167 del Código Penal establece claramente  que quien  tenga acceso carnal o se haga acceder o introduzca a la víctima o la obligue a que se introduzca dedo, objeto o instrumento con fines sexuales, por vía vaginal, anal o bucal, usando fuerza, violencia, intimidación o cualquier otro medio que prive a la víctima de voluntad, razón o sentido, será sancionado con pena de ocho a doce años de prisión.

Los familiares consideran  que eso fue lo que hicieron los denunciados, porque  utilizaron un medio que privó a la víctima de su voluntad, razón y  sentido.
EL NUEVO DIARIO trató de conocer la versión de los denunciados y de la representante del Ministerio de Educación en Río Blanco, para saber si en realidad uno de los señalados trabaja con ellos, pero no fue posible.