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Mmm… ¿Qué hace ese objeto en ese orificio?
Si a usted le interesa estar al tanto y enterarse qué clase de objetos son los que algunas gente se introducen voluntariamente en sus orificios, por decirlo de una manera elegante, entonces se va a divertir mucho y disfrutar con un nuevo libro que se empezó a vender en estos días: “StuckUp! 100 objetos atascados en lugares donde no deberían estar”.
El libro contiene fotografías reales hechas con Rayos X en las que se pueden apreciar toda clase de objetos que de alguna manera terminaron dentro de un cuerpo humano.
Botellas de todo tipo y tamaño, pilas, baterías, frutas y verduras, linternas y hasta muñecos y juguetes se pueden apreciar en las imágenes de radiografías que ilustran el libro. Como Noticias Locas no juzga a nadie ni cuestiona este tipo de prácticas. Sin embargo, no podemos dejar de mencionar que nos resulta un poco extraño que alguien haya querido experimentar qué es lo que se siente tener dentro a Buzz LightYear, el muñeco de la popular Toy Story, tal como se puede ver en una de las fotos más curiosas del libro.

Se tatúa 25,000 direcciones web en la espalda
Dragones, vikingos, duendes, tribales. En la era de Internet, los diseños más comunes para tatuajes ya son cosa del pasado... Pat Vaillancourt es un joven Québec, Canadá, que ha decidido tatuarse nada más y nada menos que direcciones web. ¡Y planea llegar a las 100.000! Como una manera para recaudar fondos para las víctimas del terremoto ocurrido en Haití en 2010, Pat se propuso conseguir sponsors que estén dispuestos a pagarle 35 dólares para que la dirección de su página web quede permanentemente en su piel. “Soy una persona espontánea, con convicciones y pasional”, declaró Vaillancourt, quién además dejó en claro que no le teme a participar en proyectos no convencionales como el de los tatuajes. La idea del muchacho es romper el récord mundial de más direcciones web tatuadas en el cuerpo, y no duda que llegará a la marca deseada de las 100.000 URLs. Una vez conseguido el récord, prometió que donará más de la mitad de lo recaudado a organizaciones de caridad para ayudar a Haití.

Artista sonámbulo

Todos conocemos casos de gente que habla, sonríe, llora y hasta camina profundamente dormida. Pero, ¿han oído ustedes hablar de personas que crean arte mientras duermen? Ese es el curioso caso de Lee Hadwin, un londinense de 37 años que ha estado dibujando en sus sueños desde que tenía 4 años. Cuando comenzó, simplemente se levantaba de la cama, dormido por supuesto, y caminaba por su casa realizando garabatos en las paredes. Pero muy pronto los dibujos de Hadwin empezaron a transformarse en serias obras de arte. Sus trabajos se hicieron cada vez más bellos e intrincados y comenzó a llamar la atención. Ahora, sus pinturas y dibujos se hicieron tan populares que varias de sus 200 obras ya se cotizan en 6 cifras. Lo asombroso es que Hadwin es un mediocre dibujante cuando está despierto y nunca ha obtenido buenas notas en sus clases de arte. Solo cuando duerme su talento aparece. “Debo tener poderes sobrenaturales”, explica Hadwin. “Yo creo que por las noches me visitan espíritus que se comunican conmigo y a través de mi”, concluye el artista sonámbulo. Sin embargo, los científicos que han estudiado el caso opinan de manera diferente. “Este tipo de comportamiento es normal en personas que han sufrido un trauma severo”, aclaran los especialistas. “Hadwin perdió a cinco de sus mejores amigos en su infancia, y esa puede ser una de las razones de su condición”. Poseído por espíritus, artista sonámbulo o genio traumatizado, Hadwin dice no recordar nada de lo que hace durante sus sueños y que él también se maravilla con las obras que realiza por las noches.

Cine para ciegos
Gran idea tuvieron las autoridades de un centro comunitario de Nantong, en la provincia china de Jiangsu: ofrecen a los ciegos la posibilidad de asistir a proyecciones de películas. ¿Cómo es esto? Se preguntará usted, lector amigo de Noticias Locas. Pues muy sencillo: narradores voluntarios, además de dar una introducción previa acerca del film, comentan y describen las escenas “en tiempo real” para ayudar a los no videntes a comprender lo que está ocurriendo en la pantalla. La iniciativa tuvo muy buena recepción y cada vez que proyectan un nuevo éxito de taquilla, el centro comunitario se llena de personas con problemas de visión, con la esperanza de poder vivir la experiencia de ir al cine como cualquiera.