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“No señor, mi hijo no fue, él estaba en clases y no pudo cometer ese robo al que lo están vinculando”, me porfiaba la mujer, pero le hice una prueba que la hizo reflexionar: tomé el arma que estaba sobre mi escritorio y mientras ella discutía conmigo,  la volví a colocar con fuerza para que sonara (sobre la madera).

“¡Tenga cuidado, que se puede disparar!”, me gritó la señora, y le pregunté: ¿sintió temor,  verdad?… Pues mire, tóquela,  es de juguete, pero ahora ¿se imagina el miedo que sintió la persona a quien su hijo (un adolescente de 17 años) le apuntó en la cabeza? Y no me contestó”, rememora el subcomisionado José Gutiérrez, jefe de detectives del Distrito IV de Policía,  al hablar sobre el uso de armas de juguetes para cometer delitos.

Muchas de estas armas parecen tan reales que diferenciarlas de las verdaderas es un problema,  se montan y desmontan como las pistolas y a otras hasta se les puede sacar el tambor, como ocurre con los revólveres calibre 38.

“Cuando se está ejecutando el Plan de Fortalecimiento y Seguridad Ciudadana, uno detiene gente al azar, --máxime  si los observas motorizados y en actitud sospechosa--, para prevenir los asaltos. En uno de estos planes se detuvo  a dos motorizados y a su pasajero, un adolescente de 17 años a quien  se le encontró un arma de juguete, se le decomisó, pero además portaba dos cédulas de identidad en las que la diferencia era la fecha de nacimiento,  el caso  fue tipificado como falsificación material, porque solo prevenimos un robo con intimidación y aunque el muchacho no quedó detenido, el expediente se remitió al Ministerio Público”, recordó uno de los detectives a cargo del subcomisionado Gutiérrez.

Delincuentes “primariones”
Aunque en los últimos tiempos la actividad delincuencial ha aumentado,  los robos con intimidación en los cuales  los antisociales utilizan pistolas plásticas para cometer sus fechorías,  no son muy comunes.

“De cada diez robos con intimidación, en uno o dos  se ocupan armas de juguetes, y las incautamos  porque cuando hacemos operativos y arrestamos sospechosos, estos las andan entre sus  vestimentas.  En muchas ocasiones los detenidos alegan que son juguetes de sus hijos. Por otra parte, las víctimas no vienen a interponer la denuncia, por lo que al poco tiempo  quienes son capturados con  esos juguetes,  son liberados”, manifestó el comisionado mayor Emilio Rodríguez, jefe del Distrito III de Policía.

Según el jefe Rodríguez, los sujetos que delinquen con estas armas de juguete son delincuentes “primariones” que tienen como aliados la oscuridad y la intimidación, por lo que en sus manos esos “juguetitos” se vuelven reales y casi mortales.

Este tipo de malhechor “primerizo” no tiene ni los recursos ni los contactos para conseguir un arma de verdad en el mercado ilegal.

Los delincuentes “profesionales” no se arriesgan a andar con juguetes, porque cuando miran que la víctima se resiste y le responde con otra arma,  saben que tienen que disparar y no les importa que el robo con intimidación se convierta en homicidio, comentó  el jefe policial.

Hay delito
Aunque el arma que el delincuente use en un robo con intimidación sea de madera, plástico o combinada con hierro, eso no implica que el sospechoso no será condenado, como falsamente creen los malhechores.

“Si la defensa alega en audiencia que el arma que utilizó su cliente en el atraco era de juguete, eso no impide que haya  acción penal, porque el delito como tal se consumó, se violentó el derecho de propiedad de la víctima y hubo perjuicio económico. Además la intención y premeditación para cometer el ilícito,  también cuenta. Muchas veces participan hasta tres sujetos (en el atraco) y al final la víctima se da cuenta que con  lo que lo intimidaron era con el dedo índice, pero a altas horas de la noche,  el perjudicado no tiene tiempo de ver con qué objeto lo están amenazando, ni de discernir si es un arma  real o no”, explicó el fiscal Víctor Mena Álvarez.

Agregó que ha tenido varios casos similares a este y los acusados son  condenados a una pena igual a la que se le impone personas que utilizan un arma de fuego de verdad.

Para muestra un botón: en el Distrito IV de Policía se investigó a Leónidas López Corea, quien el  8 de junio del corriente año con un adolescente emboscó a Edwing Ochoa Tórrez, de 29 años. Este caminaba con su novia y dos amigos más por una de las calles del barrio “Larreynaga”, a eso de las 12:40 de la noche.

“Nosotros sólo escuchamos que “montó” el arma y se la colocó a mi novia en la cabeza, mientras me exigía que le diéramos todo lo que anduviéramos de valor, fuimos despojados de los celulares, dinero en efectivo y documentos personales. El adolescente se encargaba de vigilar que nadie nos ayudara”, dijo el afectado en la denuncia.


Para fortuna de las víctimas, el arma que los denunciados usaron  en el atraco era de juguete, pero ellos se enteraron de eso hasta que uno de los pillos fue detenido por una patrulla policial.

“Sólo  capturaron a López Corea, a quien le encontraron en su poder todas las pertenencias de las víctimas, él fue condenado a seis años de prisión, la pena máxima establecida para el delito de robo agravado, sin embargo, el adolescente huyó”, manifestó el subcomisionado Gutiérrez.

¿Regular importación?
Uno de los factores que ha contribuido al uso de armas de juguetes en asaltos es la falta de  regulación para la importación y fabricación de estos productos, que deberían ser distintos a los de verdad.

Y es que en  los diferentes mercados y tiendas se encuentran armas de todo tipo: hay desde pistolas hasta subametralladoras de juguete. Los precios varían según el realismo del juguete.

“La Ley 510 para el control y regulación de las armas de fuego, municiones y explosivos no establece ninguna regulación sobre armas de juguetes. Aunque han  ocurrido delitos usando estos instrumentos,  son  en menor escala y no existe una propuesta para reformar la ley,  porque ningún otro sector ha tomado iniciativa”, dijo el comisionado mayor Fernando Borge, Director de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, cuando se le consultó si la Institución del Orden Público no tiene entre sus planes establecer algún control sobre las armas de mentira que parecen de verdad.

Agregó  que la Policía está evitando  los robos con intimidación por medio de los operativos que se implementan  en los barrios y el patrullaje motorizado.

“Esperamos que ese porcentaje de actividad delincuencial (con armas de juguete) se mantenga bajo”, señaló Borge.

Qué dicen los comerciantes
Se desconoce cuántas armas de juguete ingresan al país anualmente, porque se les pidió el dato a los funcionarios de la Dirección General de Servicios Aduaneros y nunca lo proporcionaron, pero los comerciantes dicen que en realidad la demanda es baja.  

“Los juguetes nuevos llegan acercándose la Navidad y Fin de año. Las armas de juguetes que usted mira en exhibición,  han quedado del año anterior, porque  los container provenientes de Panamá no han ingresado mercadería nueva”, comentó el comerciante Walter Filipino, propietario de la tienda “Blanquita”, en el Mercado Oriental.

“Las diferentes armas de juguete siempre se venden  en cualquier época del año, pero la compra gente adulta, porque los padres jóvenes compran juguetes deportivos o algo que esté de moda”, dijo Raquel Zamora, dependienta de una tienda ubicada en el Zúmen.