•   SIUNA, RAAN  |
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El pasado fin de semana, una madre desesperada y estremecida  por el dolor que le provocó el asesinato de su hijo, decidió tomar la justicia con sus propias manos, pero la venganza se quedó únicamente en pegarle fuego a la vivienda del victimario, Hugo Ramón Miranda, de 55 años de edad, en la comunidad de Tercio Pelo, municipio de Rosita, Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN.

Las investigaciones policiales revelan que Mirada se presentó a la vivienda de Arnoldo José López Montenegro, de 34 años, y sin mediar palabras puso mano en su pistola como en las viejas películas del oeste, y le propinó dos impactos de bala  en el cuello y un tercero en la mano derecha a la víctima.  Los dos primeros disparos tuvieron orificio de salida en el ojo izquierdo.

La teniente Magdalena Bucardo, vocera Policial en el Triángulo Minero, dijo que la víctima estaba sentada en el patio de su casa como de costumbre, cuando  llegó el “pistolero”, con un revólver en la mano y le disparó aparentemente por detrás, luego huyó.

Cuatro horas después del crimen, Santos Leonor Montenegro Siles, de 50 años, y Aristides López Calderón, de 51, padre del occiso, dolidos por la muerte de su hijo, decidieron incendiar la casa del “pistolero”, agregó la teniente Bucardo.  El valor de la vivienda quemada es de 180 mil córdobas.

Juicio por propiedad fue el móvil
Las investigaciones  indican que el móvil del hecho  es un problema de propiedad, porque tanto el investigado como la víctima,  vivían en la misma finca, pero el lote de tierra aún está en litigio en los juzgados de Siuna, afirmó la portavoz de la Policía en Las Minas.

Tanto el responsable del asesinato como la víctima habían apostado a ganar el proceso judicial,  porque ambos eran supuestos dueños del lote de tierra, señala un informe de la Policía Nacional de Siuna.

La vocera policial dijo que en el lugar de los hechos se ocupó un arma de fuego, revólver marca Tauro, calibre 38 especial, con serie número RD639352, propiedad de la víctima.

La Policía continúa buscando al responsable del crimen para ponerlo a la orden la autoridad competente.