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Con el Plan “Una vida mejor para los tomadores consuetudinario”, el Distrito III de Policía realizó una vez más una “redada” en diferentes barrios y  en cada esquina, de donde levantaban a los “piruquitas” para brindarles asistencia médica, cortes de cabello y  su respectivo “sopón”.

Unos 45 bebedores consuetudinarios llegaron al distrito policial, donde les sirvieron un trago de licor y una taza de sopa de res, para luego ser trasladados al “Refugio de Jesucristo Sacramentado”, centro donde deberán permanecer al menos tres meses para desintoxicarse.

“Nosotros tenemos un sistema completo: plan educacional, espiritual, tratamientos con psicoterapeutas, sicólogos y especialistas, que llegan a dar charlas para ayudarlos a superar la enfermedad”, dijo Álvaro Ernesto Juárez, director del centro de rehabilitación.

Comerciantes colaboraron

Para realizar este “operativo”, las autoridades policiales contaron con la ayuda del personal  del Centro de Salud de la zona, comerciantes, y los estilistas del salón de belleza “María Sandino”, quienes les  cambiaron el “look” a los alcohólicos.

“Esto es un esfuerzo de todos. Los comerciantes, aparte de ayudarnos con la sopa, recolectaron una buena parte de la provisión que le entregamos al centro de rehabilitación donde van a atender a los muchachos”, dijo el comisionado mayor Emilio Rodríguez, jefe del distrito policial.