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Los nervios se apoderaron de Concepción del Carmen Lara Moreno, de 21 años, quien al parecer no supo qué hacer, al ver que un bus interlocal se le venía encima, y optó por quedarse estática en el lugar donde  fue arrollada y arrastrada por  unos cinco metros.

El accidente ocurrió el martes a eso de las 7:00 p.m. frente a la zona franca Zaragoza, donde la joven tenía un mes laborar.

Al momento del impacto, Lara Moreno tenía en brazos una canasta básica y un saco con provisión que acababa de recibir en la empresa, donde  había celebrado la Navidad y Fin de año.

Según los pasajeros del bus que cubre la ruta León-Managua, placa M 307, involucrado en el accidente, quien iba frente al volante era el ayudante, un adolescente hijo de Marvin Antonio Hernández, de 42 años, quien asumió el cargo de homicidio imprudente  y negó lo señalado por los testigos.

Las autoridades de la Dirección de Tránsito del Distrito Diez de Policía no lograron determinar la veracidad de la versión de los testigos, sin embargo, Hernández está detenido.

Según los datos que tiene la Policía,  el arrollamiento se debió a fallas mecánicas. “Debido al mal estado mecánico del bus, el conductor hizo un giro indebido e invadió el carril por donde iba el peatón (Lara Moreno)”, informó la inspectora Violeta Pérez, jefe de Secretaria del Distrito Diez de Policía.

Murió trabajando por mantener su hija

En la casa donde habitaba Lara Moreno con su pequeña hija de dos años, en el barrio “Oro Verde”, sus padres y tres hermanas estaban conmocionados y no podían creer lo ocurrido.

Poco a poco fueron llegando los vecinos y compañeros de trabajo de Lara a la vela, y llevaron una colaboración  económica para la familia doliente que pide justicia.

“Cuando me llamaron a las 7:30 de la noche, yo estaba en el hospital con mi otra hija, y cuando me dijeron lo del accidente, pensé que había sufrido  solo golpes, pero nunca me imaginé que me la habían matado”, dijo entre lágrimas Marcia Moreno, de 39 años, madre de la víctima, y quien se hará cargo de su pequeña nieta.

“Ella (la niña) no ha preguntado por su mamá, pero ha estado todo el día triste, desganada, porque todavía tomaba pecho”. manifestó resignada María de los Ángeles Moreno, tía de la víctima.

Lara Moreno había ingresado a la carrera de Administración de Empresa en la Universidad Centroamericana, UCA, pero como se enfermó,  abandonó los estudios y decidió trabajar como obrera para sacar adelante a su pequeña hija, quien ahora quedó en manos de sus familiares.