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¿Cuántas gaseosas había vendido doña Nubia Wilson Poveda ese día? Nadie lo sabe. Lo cierto es que la agitada jornada tuvo un desenlace fatal para esta mujer que se dedicaba a vender gaseosas a los pasajeros de los buses que recorren la ruta de Managua hacia los departamentos del norte del país.

Doña Nubia salió en horas de la mañana del viernes de su vivienda, ubicada en la comarca “Las Maderas”, exactamente de la Empresa Nacional de Alimentos Básicos, Enabás, media cuadra al oeste, cargando su venta ambulante de gaseosas, sin embargo, no pudo finalizar el día, como los anteriores.

La desafortunada, a pesar de que ya eran las cinco de la tarde, decidió vender un poco más para llevar más dinero a su hogar y abordó el bus placas ES 169, que recorre la ruta Estelí-Managua, conducido por Lester Geovani Acuña Lanuza, de 35 años, quien circulaba de norte a sur.

“En el vehículo iba ella y al llegar a una parada de buses, ubicada en el kilómetro 50 de la Carretera Panamericana Norte, el conductor se metió a una bahía en busca de pasajeros. Es en ese momento que la víctima buscó cómo bajarse por la puerta trasera y al descender por la última grada de la escalera cayó boca abajo, quedando en la vía del bus. El conductor no se percató del incidente y arrancó el pesado automotor”, relató la inspectora Johann Jiménez, jefa de Información y Análisis de la Policía de Tipitapa.


Murió camino al hospital

Las llantas traseras del bus pasaron sobre la espalda de doña Nubia, quebrándole varias costillas y abriéndole un orificio en la espalda. Alarmados los vecinos del lugar trasladaron a la víctima en un vehículo particular al Hospitalito “Yolanda Mayorga”, de Tipitapa, pero el cuerpo de la señora no soportó las graves heridas y falleció en el trayecto.

Las autoridades policiales de Tránsito del Distrito Ocho se presentaron al lugar del hecho y trasladaron el pesado vehículo y a su conductor a la delegación policial para que responda por el delito de homicidio culposo.

No obstante, ayer las partes llegaron a un acuerdo y Lester Acuña quedó en libertad. El chofer se comprometió a cubrir los gastos del entierro de la infortunada y dar una indemnización monetaria a la familia.