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Los restos óseos de un joven que había desaparecido desde el 19 de marzo de 2008, así como  el de otro que de se extravió en noviembre de 2011, fueron entregados por el Instituto de Medicina Legal de Managua a sus respectivos familiares,  quienes después de años y meses de dolor y de angustia, sepultaron a sus seres queridos, quienes ahora ya tienen donde descansar en paz.

Uno de los casos es el de Norlan Miguel Madrigal, quien  habitaba en la entrada de la comarca Veracruz, del municipio de Rivas. Según  Carlos Manuel Rivas García, su hijo salió  de la casa  el 19 de marzo  a las cuatro de la tarde para dirigirse a hacer unas compras al  mercado  de Rivas.

“El último que lo vio con vida ese día  fue un cuñado, que lo divisó a las nueve de la noche bajo los efectos del licor, en el sector del colegio  Santo Domingo”, detalló don Carlos.

Se presume que esa noche, cuando Norlan regresaba a pie hacia su casa de habitación, fue interceptado por varios sujetos que lo condujeron al  basurero para asesinarlo.

Según el resultado de la autopsia realizada por los especialistas del Instituto de Medicina Legal, a Norlan lo asesinaron violentamente, porque tenía heridas contusas  que le propinaron con arma blanca en la cara, cuello y cráneo, que le ocasionaron un trauma craneoencefálico severo.

Desde el 19 de marzo el joven desapareció, pero sus hermanos y su padre manejaban la información de que lo habían asesinado en el basurero, y por eso cuando acudían al lugar en busca de chatarra, aprovechaban para buscar sus restos.

Lo hallaron muerto en basurero

“Hace dos años recuerdo que lo buscamos en un pozo que estaba aterrado y excavamos como ocho metros y nada”, señaló don Carlos.

Pero la familia nunca perdió las esperanzas, y el 11 de enero, cuando llegaron a escudriñar en el vertedero en busca de metal, Ronald José Rivas Madrigal, de 28 años, localizó la osamenta de su hermano al excavar  a la orilla de una malla de la zona sur del basurero.

“Al inicio pensé que se trataba del hueso de un animal, pero al ir desterrándolo observé que era el esqueleto de una persona.  Al ver el short y la faja que estaban entre los huesos, de inmediato supe que era mi hermano, porque esas prendas eran las que vestía el día que desapareció”, relató el joven, tras añadir que desde ese día los restos de su hermano fueron trasladados a Medicina Legal para  la autopsia.

Los restos de la víctima fueron sepultados en el cementerio de Veracruz, y ahora la familia espera que se dé  con los autores del crimen.

Segundo caso

El otro caso es el de José Guillermo Solís Gutiérrez, de 28 años, quien  habitaba en la comarca La Estrella del municipio de Tola.

El 3 de noviembre del año pasado  salió de su casa a Tola,  donde  ingirió  licor en un bar, y  desde las siete de la noche nadie más lo volvió a ver, según la versión de doña  María Ernestina Gutiérrez, quien retiró los restos de su hijo del Instituto de Medicina Legal, y este jueves también le dio cristiana sepultura junto a amigos y a familiares.

Cabe señalar que en este caso aún no se ha determinado cuál fue la causa del deceso. Los restos fueron localizados el 3 de enero a orillas del río Panamá, en Tola.