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El cementerio de Rivas se convirtió, la noche del domingo, en el sitio favorito de decenas de curiosos, que se congregaron tras conocer de la profanación de la tumba de Mercedes Pasos Miranda, quien había sido sepultada el sábado, a las cinco de la tarde. El sacrilegio se dio casi 24 horas después de su inhumación.

Según Claudia Carranza Pasos, su mamá falleció a los 58 años de edad, y en medio de escenas de dolor y tristeza el sábado le dieron el último adiós. Doña Mercedes era una reconocida habitante del barrio “Gaspar García Laviana”, de esta ciudad.

La noticia de la profanación llegó a los familiares de la fallecida poco antes de las seis de la tarde, cuando el cuidador del cementerio les avisó, al notar algo raro en la tumba.

Pero al llegar al cementerio, ya a eso de las siete de la noche, los familiares de Pasos Miranda constataron que la mitad del ataúd estaba fuera de la bóveda y que le habían desprendido la tapa, en la parte que cubre el rostro, por donde aparentemente los delincuentes revisaron las pertenencias que habían depositado junto a la difunta.

Los familiares de doña Mercedes corroboraron que el cuerpo estaba intacto y que lo único que faltaba era un crucifijo de poco valor material, que estaba sobre el féretro, por lo que sus hijos creen que los profanadores andaban en busca de prendas de oro.

Al lugar se hizo presente la Policía, y a eso de las ocho de la noche, los dolientes sellaron nuevamente la bóveda. La denuncia la había interpuesto en un inicio Brenda María Carranza, pero al ver que el cuerpo de su madre estaba intacto, ella y sus familiares prefirieron que el caso quedara cerrado.