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En transilvania, un “artista” vende cuadros pintados con sangre
Elegir cuál va a ser el producto de moda para venderles a los turistas en Transilvania no puede ser muy difícil. Basta que incluya colmillos, sangre, vampiros, capas o cualquier cosa que evoque al Conde Drácula, inspiración del novelista Bram Stoker y de cientos de hacedores de películas de variada calidad.

En este comercio está Constantin Talpau, quien pinta más que nada con sangre de oveja. A veces, el lienzo es el mismo cuero del desdichado animal. Pero la cosa no queda ahí. Talpau tiene experiencia pintando con sangre humana.

De hecho, en 1998 alentó a la selección rumana con una inmensa bandera pintada con sus propios leucocitos y hematíes. Ahora, para la prosperidad de su negocio --y seguramente para abaratar los costos de producción-- planea que un médico le extraiga toda la sangre que sea posible para poder pintar retratos de turistas.

La bandera que pintó con su sangre en la última edición mundialista decía “El fútbol es mi vida”.

Cometió un error de ortografía en un tatuaje y fue demandado
Su hombro derecho era como cualquier otro hasta que decidió hacerse un tatuaje para dar la imagen de un tipo intrépido y peligroso. Pero en realidad, parece más bien alguien que debería volver a hacer la primaria.

El dibujo consiste en un hombre que es acuchillado por la espalda, con la leyenda “Why not, everyone elese does” (algo así como “por qué no, todo el mundo lo hace”). El problema --además del mensaje poco inspirado, derrotista y violento-- es que donde dice “elese” debió decir “else”.

Durante la demanda judicial, el chico malo, de nombre Joseph Beahm, alegó en la Corte que pasó por trece cirugías láser para que le quitaran el error ortográfico del brazo. La tienda Body Art, de la localidad de Seaside Heights, en Estados Unidos, contestó que al cliente siempre se le presenta un boceto en tinta antes de proceder al tatuaje propiamente dicho, y cuando Beahm lo vio, no encontró nada malo en él.

Cuando Benham descubrió el error de ortografía (varios días después) fue a quejarse al tatuador pero este se rehusó a devolverle el dinero.