•   Managua, Nicaragua  |
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Una mortal descarga eléctrica cobró de forma instantánea la vida del señor Roberto Hurtado, de 32 años, quien al momento del infortunio estaba reparando el techo de su casa, en el barrio Grenada, del portón principal del Hospital “Manolo Morales”, tres cuadras al sur una al oeste.

Un vecino, Walter Sánchez, fue testigo del trágico suceso. Según él, vio a Hurtado cuando reparaba el techo de su casa, y de pronto observó que estaba acostado boca abajo.

Con la boca quemada
“Eso me dio curiosidad, porque eran las 12 del medio día, y a esa hora es extraño que alguien simplemente esté acostado en el techo. Grité su nombre y no me contestó. Lo hice varias veces sin respuesta, por lo que me alarmé y pedí ayuda. Luego subí al techo y miré que tenía la boca quemada. Estaba muy moreno. Sólo rocé su cuerpo y sentí corriente eléctrica. Para entonces todavía respiraba. Utilizamos un pedazo de madera para poder apartar los cables de su cuerpo y  trasladarlo al ‘Manolo Morales”.

En medio de mucho nerviosismo, Ivana López, la esposa del ahora fallecido, explica con mucha dificultad lo que recuerda del momento: “Los niños llegaron corriendo hasta al patio de mi casa donde me encontraba lavado ropa.

Llorando, mi hijo mayor me dijo que su papa estaba muerto. Llegué a verlo y observé toda su boca quemada. ¡No puedo creerlo, mi esposo fallecido!”, dijo la señora López.

No escuchó las advertencias
“Yo le dije a mi yerno que no lo hiciera, que no lo hiciera, porque en esa parte de la casa  estaban varios cables pelados que son de las bujías de la sala de la casa. Por desobediente perdió la vida y lo perdimos”, comentó Margarita Chávez suegra del fallecido.

Con mucho dolor, los familiares recordaron que esos cables ya tenían tiempo de estar expuestos, pero por falta de recursos no contrataban a un electricista, y ahora sucedió el hecho lamentable. El fallecido deja en la orfandad a tres menores de edad, de 11, 4 y 2 años.

La Policía Nacional hace las indagaciones correspondientes en este caso, y según las autoridades. Los fallecidos electrocutados se han multiplicado, porque los ciudadanos no prestan importancia a los problemas del sistema eléctrico en sus hogares.

Por tanto, aconsejan revisión cada tres años, o de ser necesario el cambio total del alambrado.