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Pedro Sergio Cundano Romero, de 39 años, fue muerto de un disparo en la cabeza, supuestamente a manos de su “amigo” Javier Leiva Zelaya, de 22 años, alias “El Ojón”.

El homicidio se dio en el barrio “Marvin Salazar”, en San Benito, Tipitapa, el sábado a las 5:40 de la tarde, frente a los familiares de la víctima.

“Mi hermano estaba jugando con los hijos y sobrinos en la casa, cuando vio pasar a “El Ojón” y le reclamó que por qué siendo su amigo, se le había metido a robar a su casa, por lo que el hombre (Leiva Zelaya) le dijo que sí andaba robando, pero que en su casa no había robado nada. Luego buscó pleito con mi hermano, y cuando este le quiso dar el primer puñetazo, “El Ojón” sacó un arma de entre su cintura y le disparó a quemarropa, en la cabeza, frente a sus hijos y sobrinos”, dijo entre lágrimas Ivania María Cundano.

“¡A mi hijo me lo arrebató un maleante y yo no pude hacer nada para ayudarlo! Mi muchachito cayó en los pies del delincuente, y este salió huyendo cuando nosotros le gritábamos que no fuera cobarde que se entregara a la Policía”, se lamentaba Josefa Romero, de 64 años, progenitora de Cundano Romero.

Las autoridades del Distrito VIII buscan a “El Ojón”, quien se dio a la fuga, luego de cometer el crimen.

“Es mi amigo”

Según  los familiares de la víctima, “El Ojón” había “barrido” con los electrodomésticos, la cocina y el tanque de gas butano que tenía Cundano Romero en la vivienda, mientras él se ganaba la vida cuidando un terreno en El Timal.

“Ese hombre (Leiva Zelaya) comía y bebía en la casa de mi hermano. Nosotros le decíamos que se escuchaban rumores de que ese tipo andaba en malos paso, que era delincuente, pero él (Cundano Romero) siempre lo defendió y decía: “No, es mi amigo y no es mala persona”, hasta que lo mató su “amigo”, manifestó Ivania María Cundano.

La víctima deja a siete hijos en la orfandad, cinco de su primera relación sentimental y dos de la última. Sus restos descansarán en el cementerio de San Benito.

Fátima Tórrez González