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Los niños deambulaban por el sector y en un hoyo encontraron una osamenta. La noticia acaecida en Ticuantepe produjo un doble efecto en dos familias que se debatían entre el dolor y un rayo de esperanza. Estos sentimientos los expresaron parientes de dos personas que desaparecieron en distintas fechas, en el barrio “Manuel Landes”.


La osamenta fue localizada en el sector conocido como “la vuelta del cerro”, de dicho barrio ubicado en el kilómetro 19 de la Carretera a Masaya, por unos niños que andaban “garrobeando” y que dieron aviso a los adultos la mañana del pasado jueves, pero fue hasta la mañana de ayer que las autoridades policiales del Distrito Cinco se presentaron a extraer los huesos.


Al lugar llegó doña Petrona del Carmen Canda García, de 53 años, y varios de sus familiares, ya que el pasado 5 de abril de 2010 su compañero de vida, Edgard Evenor Espinosa Cuadra, de 62, desapareció sin dejar rastro. Asegura que él nació y se crió en dicho barrio donde procrearon cinco hijos, ya mayores de edad.

Sospecha que lo mataron


Canda dijo que Espinosa tenía por costumbre ir a visitar a un sobrino que habita en el sector de Ciudad Jardín, en Managua, pero que a los tres meses de su desaparición, los vecinos de apellido Gutiérrez Robles amenazaron de muerte a uno de sus hijos.


“Ellos le dijeron a mi hijo -que en ese entonces tenía 18 años- : Lo mismo que le hicimos a tu padre te lo vamos a hacer a vos. Por lo que yo puse la denuncia en la Policía, donde dijeron que no podían investigar porque mi marido estaba desaparecido”, aseveró doña Petrona.
También, Fátima Brizuela, de 44 años, junto a sus familiares llegó al lugar para sacarse la duda sobre si los restos humanos encontrados pertenecen a su hermano Luis Antonio Brizuela Lunas, de 43, alias “Toño Negro”, quien desapareció hace ya siete meses. Él era originario del departamento de Boaco, pero tenía una relación con Emperatriz Meléndez Ampié, con quien procreó una niña.


Fátima dijo que su hermano ocasionalmente viajaba a Costa Rica a trabajar y que se dedicaba a la jardinería y la venta ambulante de verduras, pero que una de sus mayores debilidades era el alcohol.


Los oficiales del Distrito Cinco llevaron los restos humanos al Instituto de Medicina Legal para que los galenos realicen los estudios necesarios y determinen la identidad del infortunado.