•   Estelí, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Desde que Luis Antonio Pavón Morales, de 43 años, llamó por teléfono a los familiares de su cónyuge, Alexandra María Suárez Obando, de 33, para decirles que no la siguieran buscando “porque había pasado a mejor vida”, la hija que procreó la pareja, una jovencita de 13 años, se encerró en su cuarto a llorar y llorar.

La hermana tuvo mejor suerte que la de 13 años, porque por su edad (un año) no entiende cómo es que su padre --por celos-- pudo haber estrangulado a su madre, dentro de la habitación de un hospedaje capitalino.

A kilómetros de distancia de Managua, en Estelí, una niña de cuatro años, a la que llamaremos “Laura”, pregunta por su madre, Rosa Graciela Ardón, a quien no podrá volver a ver, porque su excompañero de vida, Juan Roberto López Gámez, alias “El Chapo”, le arrebató la vida a estocadas.

La inocente, pero perspicaz niña, siente la ausencia de su progenitora, pero todavía no tiene la conciencia sobre qué le ocurrió, sin embargo, según sus familiares, con el paso del tiempo conocerá la triste realidad.

Hilda Milena Matey González, cuñada de la difunta Rosa Graciela Ardón --y quien ha estado fungiendo como portavoz de la familia--, no explicó cómo ni cuándo le dirán a “Laura” que su mamá fue asesinada.

“Tu mamá se durmió”

“Laura” es el fruto de la primera relación de pareja que Ardón tuvo con un joven. Después, cuando la muchacha se separó de este hombre, porque no se hizo cargo de su hija, se unió a Juan Roberto López. Con él convivió tres años y tres meses.

Según los familiares de la infortunada, López engañó a Ardón, porque era una muchacha inexperta y él era 40 años mayor. Al momento de su muerte, Rosa Graciela tenía 24 años. El parricida, 63.

Ardón se separó de López Gámez porque era un celoso empedernido que la sometía a violencia doméstica. “Gracias a Dios no procreó hijo alguno con él”, exclaman los familiares de “Laura”, que no deja de preguntar por su mamá, quien yace en el cementerio.

Por el momento, los tíos y demás familiares de la niña le dicen que su mamá “se durmió” o que anda realizando unas diligencias, para evitarle traumas psicológicos que deriven en problemas de conducta, a la vez, tratan por todos los medios de darle afecto para, en la medida de sus posibilidades, llenar el vacío que dejó la progenitora.

La familia de Rosa Graciela está clara de que no hay que sobreprotegerla, sino garantizarle un libre y sano desenvolvimiento en su comunidad, pero evitando que algún niño o un adulto poco prudente le pueda decir algo que la traumatice.

¿A qué edad puede comprender un niño qué es la muerte?

La página Web de Inteligencia Artificial.org señala que un menor de cinco años aún no entiende los componentes fundamentales de la muerte, que son: irreversibilidad (es definitiva y permanente); ausencia de las funciones vitales, y la universalidad (todos debemos morir).

El blog explica que los niños de edad preescolar creen que la muerte es temporal y reversible; creencia reforzada por los personajes de los dibujos animados que se “mueren” y “reviven”.

En cambio, los pequeños de entre cinco y nueve años comienzan a pensar más como los adultos acerca de la muerte, pero todavía no pueden imaginarse que ellos o alguien que conozcan pueda morir, aunque cuando lo inevitable ocurre, hay que tomar medidas.

Mónica Escalona, del Centro Psicopedagógico de Atención Global, señala que los niños tienen derecho y deben ser informados con sencillez, veracidad --y en un lenguaje adaptado--, de la muerte de un ser querido.

Las explicaciones comunes, como “se ha marchado de viaje, está dormido, está en el cielo, no va a volver…”, no son recomendables, porque en el menor pueden provocar angustia e inseguridad.

Hay que hablar con la verdad

“Nadie está preparado para recibir esa noticia, ni los niños ni los adultos. No existe una manera específica de cómo decirles, lo único que se debe tener en cuenta es hablar con la verdad, porque de lo contrario el trauma será mayor”, apuntó Lucía Rodríguez, psicóloga de la Comisaría para la Mujer y la Niñez del Distrito Tres de Policía de Managua.

La especialista señala que hay que preparar a los niños para la hora de un duelo. Lo más aconsejable es que se le proporcione una mascota, “porque cuando se trata de un familiar o cuando el fallecido es el padre o la madre, el menor asimilará más rápido la noticia”, aconsejó.

Cuando el niño es menor de cinco años, hay que darle la noticia en su lenguaje, por ejemplo, hay que decirle: “La mamita ya no va a estar aquí, porque ella está en el cielo cuidándote, ahora nosotros te vamos a cuidar a vos”, recomendó, sin embargo, apuntó que el padre y la madre son irremplazables para los pequeños.

La psicóloga señaló que también la familia doliente debe estar clara de que el niño y la niña que ha perdido a la madre o al padre tendrán una reacción. Habrá diversos sentimientos: odio, rechazo, trastorno depresivo mixto, rencor…, y todo esto puede desencadenar en violencia y hasta en suicidio, por lo que hay que estar atentos.

En casos extremos, es recomendable que el pequeño reciba tratamiento psicológico, para que asimile y acepte el duelo.

Finalmente, la especialista dijo que en todo el proceso del duelo y en sus etapas, el apoyo de la familia es fundamental, y por ninguna circunstancia se le debe ocultar la verdad al niño o a la niña.

El mismo drama que están viviendo estás dos familias de Managua y de Estelí, lo vivieron los parientes de las 76 mujeres que fueron asesinadas en 2011, y también lo viven las familias de las mujeres que han sido asesinadas en 2012, que ya suman 15: en Nueva Guinea, Bluefields, Managua, Jinotega, Estelí y Matagalpa.

Hombres piden justicia por hijos de mujeres asesinadas

Salvador Romero, promotor del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, en Telpaneca, dice que lo que hizo Juan Roberto López Gámez es una bajeza.

Dijo que los femicidios no se deben seguir permitiendo, y que la sociedad en su conjunto debe de velar y cooperar para la captura de los hechores.

Los promotores de derechos humanos del Cenidh de San Juan de Limay, representados por Carlos David Flores Sandoval, también condenaron este tipo de crimen, y señalaron que es hora de que las mujeres que sufren violencia rompan el silencio.

“Como padres y hermanos no nos gustaría que un tipo cobarde golpee o maltrate psicológicamente a una mujer”, dijo. “Lo mejor es que si un tipo no quiere a su mujer, la deje, y que también ella se dé su lugar, y cuando el sujeto la ande buscando, que no caiga en sus mentiras de nuevo”, agregó.

María del Pilar Reyes, miembro del Centro de Mujeres Ixchen, dijo que hay que crear conciencia para comprender que la violencia intrafamiliar no es normal ni natural, y que no se debe permitir ni un grito contra una dama, porque es la antesala de una muerte, como las ocurridas durante las últimas semanas.

Por su parte, Ranulfo Vázquez, secretario general de la ATC en Estelí, señaló que es momento de actuar para evitar que siga la ola de violencia en contra de las mujeres.

Sin ánimo de justificar los hechos, exhortó a las féminas a saber con quién van a establecer una relación para evitar caer en manos de “desgraciados”.

Machismo que mata

El machismo mata, y no solo daña a las mujeres, sino también a los hombres, hijos e hijas y a toda la familia, apuntó el pequeño productor de Pueblo Nuevo, Milton Martínez.

Roberto Petray, coordinador nacional de la Asociación Nicaragüense para la Defensa de los Derechos Humanos, ANDPH, señaló que estos asesinatos macabros contra mujeres deben seguir siendo condenados.

Edgar Pérez, de la Red de Hombres Jóvenes contra la Violencia, capitulo Miraflor, dijo que es momento de cambiar.   “Muchos hombres cuando son jóvenes sufren violencia, y los patrones equivocados se transmiten dentro de la relación”, acotó, pero señaló que esto puede cambiar con voluntad.

(Colaboración de Fátima Tórrez González)