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La escalada de violencia intrafamiliar contra las mujeres parece aumentar cada día. La noche del sábado, un suboficial de la Policía le asestó dos balazos a su exesposa, quien permanece en el Hospital San Juan de Dios, y su condición de salud es estable.

La afectada es Reina Isabel Contreras Villarreina, de 36 años, quien recibió un impacto en el brazo y otro en el abdomen. El agresor --según los familiares de la víctima-- fue el subinspector Álvaro Antonio Jiménez.

La pareja tenía quince años de convivir y procrearon dos hijos, quienes presenciaron el hecho.

“La niña de cinco años estaba en la cama con su mamá (Contreras Vellareina), cuando fue herida por Álvaro (Jiménez), y por poco la mata”, dijo Magdalena Villarreina, madre de la víctima.

El comisionado César Cuadra, jefe de Divulgación y Prensa de la Policía Nacional, confirmó que el sospechoso era parte de las filas policiales, “estaba asignado al área de seguridad pública en Estelí, y desde la madrugada del domingo, luego del hecho, fue capturado en el barrio Linda Vista, de ese departamento”, apuntó.

Menor es testigo
Los hechos se dieron en el barrio “Orlando Ochoa”, y uno de los testigos presenciales fue el niño de 11 años, hijo mayor de la pareja, quien relató que Jiménez se había separado de su mamá hace varias semanas, pero que regresó a la casa “solo para darle dos  balazos a mi mamá”, manifestó entre sollozo el menor.

Según los familiares de la víctima, Jiménez, en estado de ebriedad, cuestionaba el trabajo de mesera que realizaba Contreras Villareina en un bar y restaurante, para mantener a sus hijos, pues no contaba con el apoyo de él.

“Luego del incidente, dos hijos míos al escuchar los disparos y ver que Jiménez había herido a su hermana trataron de detenerlo para entregarlo a la Policía, pero este les realizó varios disparos, sin importarle que en la calle había otras personas”, señaló la progenitora.

Existía denuncia
Los familiares dijeron que ya había una denuncia por violencia doméstica en contra de Jiménez, a quien trasladaron del puesto de mando departamental al municipio de Condega, donde era jefe de sector.

 “Los jefes superiores hasta le habían prohibido usar el arma de reglamento”, dijo Aura Elena Contreras Sevilla, hermana de la víctima.

“Ella se sacrificaba por sus hijos, por el día trabajaba en una empresa, y luego iba al restaurante para obtener más ingresos económicos para que los niños no pasaran dificultades, porque en los últimos cinco meses Jiménez no les ayudaba en nada”, dijo Daniel Contreras, otro de los familiares.