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Nery Concepción García Rodríguez, de 32 años, ni siquiera se inmutó al escuchar ayer la acusación que entabló en su contra la Fiscalía, por el delito de trata de personas con fines de explotación sexual, en el Juzgado Penal de Audiencias de Ciudad Sandino.

En la audiencia preliminar realizada por la mañana, la jueza Karen López decretó prisión preventiva a la acusada, quien no tuvo abogado defensor, aunque se espera que ya cuente con uno para el próximo lunes 2 de abril, fecha para la que se programó la audiencia inicial.

En el libelo acusatorio, la Fiscalía representa a tres víctimas, de 14, 15 y 19 años de edad, quienes hasta antes de ser explotadas, habitaban cerca de la vivienda de García Rodríguez.

Techo, comida y vestimenta para adolescentes que enfrentaban problemas familiares, era aparentemente el “anzuelo” que utilizaba la mujer para atraer a sus víctimas.

“Después de estar una semana en la casa de García Rodríguez, la víctima de 19 años miró que llegó un sujeto a quien identifican como ‘Manuel’, de origen panameño, y le ofreció 300 córdobas para que sostuviera relaciones sexuales con él. Al negarse, la acusada le dijo: ‘busca qué hacer, porque aquí (en la casa) no vas a estar sin aportar nada’, y puso a las otras víctimas de 14 y 15 años, a sostener relaciones sexuales con el extranjero, por lo que recibió 700 córdobas en pago”, manifestó el fiscal auxiliar Walter Centeno.

Faldas cortas
El Ministerio Público señala que la acusada proporcionaba a las jóvenes vestimentas cortas, sandalias y maquillaje.

Según la Fiscalía, García explotaba a las jovencitas desde mediados de 2011, pero fue descubierta hasta el 23 de marzo de este año, cuando una niña de 14 años desapareció en el municipio de Ciudad Sandino.

Extraoficialmente se conoció que la víctima de 19 años denunció a su “patrona”, cuando vio que la desaparecida de 14 años apareció donde ella se encontraba, y lo peor era que se trataba de su hermana, para quien no quería su misma “suerte”.

Ponía precio por teléfono
Fue así que los familiares de la desaparecida se enteraron que la menor estaba en la casa de García Rodríguez, dieron parte a la Policía y los agentes del Distrito Diez en conjunto con los de la Dirección de Auxilio Judicial iniciaron las investigaciones.

En la misma acusación se detalla que la acusada promovía y negociaba los precios por servicios sexuales de las adolescentes, en el portón de la Laguna de Xiloá, donde se mantenía hablando por teléfono.

García Rodríguez les daba a las jovencitas entre 50 y 100 córdobas por cada cliente atendido, y cuando no querían trabajar, según la Fiscalía, las amenazaba con “matar a los familiares” si no accedían a las demandas de la clientela.