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Las autoridades del Distrito Ocho de la Policía Nacional investigan a una mujer por el envenenamiento del vigilante Leónidas González Sánchez, de 77 años, quien pereció el miércoles luego de ingerir un refresco de naranja que le compró a un desconocido por tres córdobas, mientras ayudaba en la construcción de un cerco en Tipitapa.

Aunque la vocería policial  no brindó el nombre de la sospechosa ni el por qué habría hecho eso, para no entorpecer las investigaciones, la inspectora Johanna Jiménez, vocera de la Octava Delegación, refirió que la mujer fue interrogada como la autora intelectual del crimen.

Jiménez manifestó que las pruebas que están en el Laboratorio de Criminalística de la Policía Nacional “ayudarán a esclarecer el hecho”, que casi le cuesta la vida también a José Martín Urrutia Campos, de 43 años.

Hacen retrato hablado
La vocera agregó que las declaraciones y la descripción física que dio el sobreviviente permitieron hacer el retrato hablado del hombre que les vendió los refrescos envenenados, lo que ha sido determinante para el rumbo de las investigaciones, aunque al vendedor ya se le tiene como cómplice de la mujer.

Los médicos del Centro de Salud Primario “Yolanda Mayorga”, del municipio de Tipitapa, inicialmente determinaron que lo que bebieron las víctimas fue un plaguicida, porque el sobreviviente respondió satisfactoriamente al antídoto que le aplicaron para contrarrestar los efectos de la sustancia.