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En su área de trabajo todos la llaman “La Sub”, porque es la subcomisionada Auxiliadora Huembes Aguirre, jefe del área de Detectives del Distrito Uno de Policía, la delegación más grande de la capital en cuanto a extensión territorial, que incluye garantizar la seguridad en barrios conflictivos como el “Jonathan González”,  “Jorge Dimitrov” y 19 de Julio.

El área de Detectives de cada distrito policial investiga los casos más relevantes; es decir, asesinatos, homicidios, parricidios, así como también robos con intimidación, robos con fuerza, dar seguimiento a personas que tienen expendios de drogas, e igualmente casos de desapariciones.

Las jefaturas y áreas de Detectives siempre están bajo el mando de varones, porque se trata de cargos con muchos riesgos, pero el Distrito Uno de Policía es la excepción y cinco de sus siete detectives son mujeres.

“Nuestras vidas están en peligro cuando hacemos allanamientos para detener a los autores de un crimen, porque en esos barrios los familiares y los jóvenes portan armas artesanales, armas blancas y de fuego. A pesar que la mayoría de las investigadoras son mujeres,  al momento de actuar en esas viviendas, una como mujer no se siente sola, todas  se ponen las pilas y actúan como que andés con hombres”, asegura.

Cuenta que entró tiernita a las filas de la Policía, un 11 de noviembre de 1981, cuando  apenas tenía 15 años.

“Hice mis estudios policiales como cualquier otro oficial, y a Dios gracias, me he desempeñado en diferentes áreas”, manifiesta risueña y satisfecha.
Huembes, es una mujer de 43 años, de cuerpo menudo, cuyo vientre engendró y cargó seis vidas.

Para esta dama originaria de  Masaya, levantarse de madrugada para alistarse y “hacer viaje” a la capital no es sacrificio, porque dice que lo que hace es su vida y  pasión. “Creo que en mi casa me aburriría”, afirma.

Todos los días tiene que salir de su casa a las 5:30 de la mañana, para no ser “atrapada” por el caos que hay en la primera hora pico sobre la carretera a Masaya, y además tiene que estar en el distrito policial a las siete de la mañana para el despacho, que es la reunión que a diario sostienen los diferentes jefes de área con el encargado de la unidad policial para informarle de los hechos ocurridos durante la noche y parte de la madrugada.

Instructora
Estar en un puesto ocupado por “machos” no fue extraño para “La Sub”, pues fue la primera mujer instructora de la Dirección de Auxilio Judicial, DAJ, que originalmente se le conocía como área de Investigaciones Criminales.

También estuvo al mando de las delegaciones de los municipios de Nandasmo y Nindirí por uno y cinco años, respectivamente, pero luego decidió “emigrar” a la capital, donde el salario y las oportunidades para ascender son mucho mejores.

En Masaya fungió por 22 años como segunda jefa de DAJ. “Si yo me lanzara como alcaldesa en mi pueblo, creo que todos los borrachitos y los jóvenes en riesgo votarían por mí, porque cuando ando en el mercado todos me saludan: ‘adiós jefa, ya salí de donde me mandó’, me dicen; ¿de dónde?, les pregunto, ‘pues de la granja’ me contestan sonriendo. Al tiempo que nuevamente le contesto, vos fuiste, por tu mala cabeza, ¿Ya te compusiste? ‘Ya, ahora estoy trabajando’, me responden.

Gracias a Dios nunca me ha pasado nada y aquí (en Managua, en el Distrito Uno de Policía) entro al Mercado Oriental sin miedo, también me saludan los chavalos, porque ya me conocen”.

“Está curada” contra el desamor
En el plano amoroso la subcomisionada afirma que “ya está curada”, porque no quiere cometer el mismo error, por lo que eligió su trabajo, sus hijos y nietos.

“Hace dos años me separé de mi esposo… No me aguantó el gas… (ríe),  aunque él era policía y sabía del trajín de este oficio; sin embargo, ellos (los hombres) quieren que uno llegue a las seis de la tarde a la casa y si no estás a esa hora se enojan, a veces las cosas no salen como uno quiere y todo se complica, fue por eso que empezaron los problemas, pero como usted sabe, los varones encuentran rapidito el “repuesto”, expresa a manera de broma.

¿Y usted no va a buscar su repuesto?
“Noooo, hombre…, ¿para qué?, para estar con ese dolor de cabeza, que adónde vas, a qué hora venís… que te estén sofocando, te reclamen sin fundamento, no, no, no, bien estoy así. Llego a mi casa tranquila, mis hijos ya saben que ando trabajando y si llego tarde es por mi trabajo”, enfatiza.

La jefa de Detectives asegura que cuando llega a su casa se siente relajada, aunque llegue cansada y solo tenga tiempo para dormir  unas cuantas horas.

“No siempre llego temprano a casa, pero me voy,  y aunque termine a las 12 de la noche, salgo corriendo, hasta al raid me voy con tal de llegar, me da miedito, pero gracias a Dios aquí estoy todavía. Siempre me espera mi niño de tres años, quien no duerme hasta que me ve llegar”, manifiesta emocionada con un brillo en los ojos al hablar de su nieto.

La subcomisionada Huembes tuvo seis hijos, tres varones y tres mujeres. Dos de ellos todavía están en secundaria, uno estudia en la universidad y tres trabajan por cuenta propia.

Sus retoños les han dado tres nietos, de 3 y 2  años,  y uno de apenas 2 meses de nacido. Pero quien le roba el corazón con atenciones es su nieto mayor, quien ha estado a su lado desde que tenía tres meses de nacido.

“No más me ve llegar, corre a buscar el “chepol”, y empieza a sobarme los pies, y me pregunta ‘¿canchada, mamá, lele aquí?. Sí mi amor, me duele ahí, le digo. Después busca mis chinelas,  luego me lleva a la venta para que le compre un refresco con galletas… (ríe). Es bien listo, nada se le escapa”, asegura la orgullosa abuela.

No anda “chinchineando” a nadie

Pero en los pasillos del Distrito Uno de Policía “La Sub” es otra. Se le ve de arriba para abajo. Nunca está en su oficina, porque siempre anda en “movimiento”.  Se le ve sonriente, sin embargo, los subalternos dicen que es una mujer de “mano dura”, pero comprensiva.

“Siempre he tenido jefes varones y se siente la diferencia, --y no lo digo por ser machista--, sino porque aunque ella nos exige y nos habla fuerte, pero también es compresiva cuando se presentan emergencias en nuestros hogares”, expresa el inspector Yáder Núñez, uno de los dos varones con quienes trabaja Huembes.

“Es exigente, estricta con el trabajo, nunca nos llama la atención con palabras soeces, aunque su voz inspira miedo,  porque tiene un ‘vocerrón’. Su carácter es fuerte y ya estamos acostumbrados a ella, tiene año y medio de estar en el Distrito Uno de Policía y no nos anda ‘chinchineando’, como muchos creen”, externa la teniente Sandra González, miembro del equipo de trabajo de Huembes.

“Ella es más abierta, más compresiva, tal vez porque es madre de familia, no como algunos jefe varones que  cuando les decimos que el niño está enfermo, dicen: ‘esas son mañas’, pero tampoco es blandengue”, manifiesta la detective Birlene Jarquín.

Secretos de belleza
El próximo año la subcomisionada Auxiliadora Huembes, quien es abogado y notario público,  administradora de empresas, diplomada en psicología criminal, y además bilingüe,  se convertirá en comisionada, porque está por cumplir el tiempo requerido para ascender en grado.

“Me encanta lo que hago, y es bueno que te promuevan,  porque conforme ascendés en  grado, así también cambia tu salario y eso significa una mejora para mi familia.

Aunque la Ley 228 de la Policía Nacional dice que cada tres años los jefes deben rotar de cargo, espero que me dejen en el área de Investigación Criminalística”, señala.

“La Sub” nunca pasa desapercibida, aunque vista de civil, porque tiene el porte de un detective de paso ligero y sigiloso.

“Todos los días del mundo después que salgo del trabajo  hago ejercicios, porque tengo máquinas en mi casa. Hago 100 repeticiones de cada ejercicio para piernas, abdomen, brazos, etcétera. Eso también me ayuda a relajarme y a dormirme más rápido. Además, mi cena es ligera: avena con galletas de soda y nada más, porque el almuerzo fue mi plato fuerte”, revela “La Sub” como el secreto para mantenerse en forma y bella.