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Dos personas que habitaban en el municipio de Tipitapa perdieron la vida en circunstancias diferentes, al parecer, por no tomar las medidas de precaución correspondientes para mantenerse a salvo.
Don Laureano Largaespada Álvarez, de 67 años, murió a las 8:30 de la noche del pasado sábado, cuando fue arrollado por la rastra, placas M143036, de la empresa láctea Nilac, en el kilómetro 40 de la Carretera Panamericana Norte, en el sector de la comunidad Las Canoas.

Pablo Arévalo, conductor de la camioneta Toyota, placas M 179223, viajaba desde Río Blanco hasta Tipitapa, pero en el camino, yendo por el sector del desvío hacia Las Banderas, encontró a Largaespada, quien pidió “raid” hasta Las Canoas, de donde era originario.

“Cuando pasamos por Las Canoas, iba a 20 kilómetros por hora. El señor viajaba con unos muchachos en la tina de la camioneta, cuando repentinamente los chavalos me dijeron que el señor se había tirado de la camioneta. Imagino que pensó que a esa velocidad podía bajarse. Me detuve y aún lo vi con vida en medio de la carretera, pero cuando quise apartarlo hacia la cuneta, se apareció la rastra a toda velocidad y lo atropelló… no pude sacarlo de la carretera”, aseguró Arévalo.

El conductor de la rastra, Wilfredo Antonio Flores, de 37 años, es investigado por agentes de tránsito de la Policía del Distrito Ocho, quienes determinarán las causas del accidente.
El Trapiche cobró otra víctima
El segundo caso fue el de José Luis Somarriba García, de 29 años, conocido por sus amigos como “Pelusa”, quien perdió la vida por ahogamiento cuando se tiró un clavado la tarde del pasado sábado en las aguas del centro turístico El Trapiche, en el municipio de Tipitapa.
Freddy Díaz Galeano, amigo de la víctima, dijo que al lugar fueron 10 amigos del barrio “Roberto Vargas” y se pusieron a ingerir licor, pero que Somarriba insistió en regresar a su casa en la tarde. Sin embargo, el infortunado decidió quedarse a unos 30 metros de donde estaba el resto del grupo.

“Cuando nosotros ya nos íbamos del lugar, nos encontramos con la gorra, camisa y zapatos de José Luis. Lo buscamos por los bares y por todos lados y no lo encontramos, entonces nos metimos al agua a buscarlo, hasta que dimos con él”, aseguró Díaz. Socorristas de la Cruz Roja, que hacían prácticas, sacaron el cuerpo del agua.

Somarriba era licenciado en Banca y Finanzas, pero dejó de trabajar en su profesión a consecuencia del alcohol, por lo que hasta el sábado laboró ayudando a su padre en un molino. Él deja en la orfandad a dos niños de 7 y 3 años.