Lizbeth García
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En un sorpresivo viraje en su estrategia de defensa, Miguel Ángel Jarquín admitió ante la juez Tercero Penal de Juicio, Rosario Peralta, haber dado muerte a Sandra Patricia Centeno Sánchez de un disparo en la frente, pero lo hizo como “amante” y no como marido, porque él está casado con otra dama.

Inicialmente Jarquín fue acusado por parricidio porque le había regalado a la víctima un anillo de compromiso, pero como la Fiscalía no tenía ni una sola prueba para acreditar que en realidad la pareja tenía una relación de hecho estable, el delito quedó calificado como homicidio, que tiene menos pena que el otro ilícito.

El viejo Código Penal castiga el parricidio con 20 ó 25 años de cárcel, en tanto que el homicidio tiene una pena de seis a 14 años de prisión. Sobre la base de la calificación legal, el abogado de Jarquín, Ramón Rojas, solicitó a la juez que le imponga a su cliente ocho años de prisión.

Por su parte, la fiscal Mayra Hernández solicitó diez años de prisión para Jarquín, tomando en cuenta que su conducta tiene agravantes, porque él es abogado, es decir, tiene mayor ilustración; además huyó del país, usó medios que debilitaron la posibilidad de defensa de la dama, que no estaba armada cuando el “novio” le pegó un balazo en la frente, y el delito fue cometido en la morada de la víctima.